Richard Marc Evonitz, el cazador sexual

Pocos sabían que Richard Marc Evonitz provenía de una familia problemática de Carolina del Sur, que era hijo de un padre alcohólico abusivo que incluso intentó envenenar en la tina del baño a Marc cuando éste tenía seis años.

Tampoco se sabía que, de adolescente, Evonitz espiaba a sus hermanas cuando se bañaban, que robaba pantimedias en las casas del vecindario y que con el paso del tiempo creció desmesuradamente su afición por la pornografía, el sadismo y las jovencitas.

El hombre trabajador de cuello blanco, inteligente y esposo cariñoso no era más que una fachada y una bomba de tiempo a punto de estallar.

Tan pronto terminó la high school, Evonitz se alistó en la Marina de su país, intentando dejar atrás los malos recuerdos de su entorno familiar. El ambiente militar le sentó bien y no tuvo mayores problemas, salvo que en una ocasión fue arrestado por exhibirse desnudo frente a una adolescente. Aun así, en 1993 dejó el régimen castrense prácticamente con honores.

A los 25 años, Evonitz decidió casarse con una chica de 17 y asentarse como una familia más de clase media en los condados de Spotsylvania y Fredericksburg, ambos en Virginia.

Sin embargo, el hombre traía demasiadas fantasías en la cabeza como para quedarse quieto. Conforme los años se reflejaron en su esposa, Marc se fijó nuevamente en las adolescentes. Comenzó a apuntar los hábitos de las chicas y las escuelas a las que asistían, todo quedaba meticulosamente registrado en una bitácora.

Plan macabro

Para 1996, a los 33 años, tenía todo listo para poner sus planes en movimiento, sólo faltaba que se le presentara la oportunidad. Ésta llegó cuando su esposa decidió viajar a California. El 9 de septiembre de 1996, la bomba finalmente estalló, aunque de forma sorda.

Nadie sabía del paradero de la joven Sofía Silva, quien fue vista por última vez en el porche de su casa. Al no encontrar restos de forcejeo, autoridades y familiares tenían la esperanza de que apareciera sana y salva en cualquier momento. No fue así: el cuerpo de la menor fue recobrado en un estanque poco profundo en Spotsylvania.

La policía aún carecía de pistas del homicidio de Sofia Silva cuando, el 1 de mayo de 1997, Kristin y Kati Lisk, de 15 y 12 años, fueron raptadas al parecer después de que el autobús escolar las dejó cerca de su casa. Cinco días después los cuerpos de ambas fueron encontrados en el río South Anna, a aproximadamente 80 kilómetros de distancia de su domicilio, también en Spotsylvania.

Violaciones y secuestros

Con tres víctimas en las manos, los investigadores encontraron similitudes en los casos. Todas eran de cabello oscuro, esbeltas, adolescentes, desaparecieron cuando retornaban a su casa, fueron halladas muertas en lugares donde había agua y lejos de sus domicilios y, algo sumamente peculiar: a las tres su verdugo les había rasurado el vello púbico.

A causa de los constantes devaneos de Marc Evonitz, su esposa decidió cortar por lo sano y marcharse a California con unos familiares. El hombre optó por regresar a Columbia, Carlolina del Sur, donde conoció a la mujer con la que contraería matrimonio.

Hope, de 18 años, su nueva pareja, no tenía empacho en que Marc le rasurara el vello púbico y que por las noches la vistiera como estrella de cine porno. Ocasionalmente dejaba que Evonitz fingiera ser un violador que entraba a la casa por una de las ventanas durante la madrugada.

Pese a toda esta permisividad doméstica, en junio de 2002 el individuo raptó a una adolescente de 15 años de nombre Kara, aprovechando que su esposa había viajado a Disney World. Tras subirla a su auto, Evonitz obligó a la joven a meterse a un contenedor de agua dispuesto en el asiento trasero. Ya en su casa, el delincuente rasuró el vello púbico de Kara y le ordenó bañarse. Posteriormente, la violó en varias ocasiones.

La sobreviviente que ayudó a atrapar al asesino

Kara aprovechó que el hombre dormía profundamente para escapar. Acudió inmediatamente a la policía. Los agentes, al cruzar información con otras dependencias judiciales, confirmaron que tenían un homicida serial prácticamente en el patio trasero.

Fueron al domicilio indicado por la chica, pero Evonitz había volado del nido, no sin antes llevarse sus generosas provisiones de Viagra, lo que hizo suponer a los investigadores que el individuo pensaba atacar nuevamente.

La esposa, la madre y las hermanas de Evonitz intentaron ayudar a que éste escapara, pero fue en vano. El 27 de junio de 2002 el criminal fue acorralado en Sarasota, Florida. En un intento desesperado por no ser aprehendido, el homicida colocó un arma en su sien, pero antes de accionar el gatillo un perro lo atacó, evitando que este amante de la muerte, el rastrillo y la crema de afeitar se suicidara.