Casa de la Cultura de Juchitán, gran legado de Toledo

La Casa de la Cultura de Juchitán es cuna de grandes artistas

JUCHITÁN, Oaxaca.- El gran legado de Francisco Toledo es la Casa de la Cultura, que tuvo la más grande biblioteca de arte y literatura de la región del Istmo.

Por los grandes artistas de México y del mundo que expusieron obras en sus espacios, fue un referente nacional, donde todo artista quería exponer.

Cuatro décadas de existencia

Fundada en 1972, tuvo como directores a grandes personajes de la cultura como Víctor de la Cruz y Macario Matus; en sus cuatro décadas de existencia se formaron varias generaciones de pintores, músicos y poetas.

El pintor juchiteco convencería al oaxaqueño Víctor Bravo Ahuja, secretario de Educación, para crear la Casa de la Cultura de Juchitán, a cambio de un mural.

El extinto poeta Macario Matus contó que la idea la traía Toledo consigo desde su estancia en París, inspirado en el proyecto cultural del ministro de cultura André Malraux.

El recinto, que fue inaugurado en 1972 por el presidente Luis Echeverría Álvarez, inició un proyecto cultural que tuvo como principal objetivo revalorar la cultura zapoteca y su historia.

La Casa de la Cultura, con el apoyo del pintor y la dirección de Víctor de la Cruz y luego de Macario Matus, cultivó una generación de trovadores que revalorarían a los viejos compositores como Juan Xtubi, Taquiu Nigui, Rey Baxa, Nandu Bata, Pedru Baxa, con canciones en la lengua nativa.

Semillero de artistas y escritores

De la Casa de la Cultura surgió, alentada por el poeta Macario Matus, una generación de escritores como Víctor Terán, Enedino Jiménez, Alfredo Escobar, Toño Poeta, Guillermo Petrikowski, Esteban Ríos y Jorge Magariño.

Su bien equipada biblioteca infantil sería semillero de otra generación de escritores, que empezaron leyendo a Asterix y Obelix. así como Tintín, y terminaron por escribir poemas como Irma Pineda, Héctor Pineda, Víctor Cata y Luis Amador, e historiadores como Camilo Vicente Ovalle.

Su colección de arte particular “José F. Gómez” expuesta en la Sala de Arte Moderno, que incluía obras del japonés Utamaro, Rodríguez Lozano, Vicente Rojo y Tamayo, sirvió como influencia para una generación de pintores con artistas de la talla de Jesús Urbieta, Víctor Cha’ca’, Soid Pastrana, Sabino López, César Martínez y toda una generación de artistas locales que se formaron en el taller de artes gráficas.

En el prestigiado centro cultural expusieron sus obras grandes artistas como la fotógrafa Graciela Iturbide, quien un día conviviendo con las vendedoras del mercado, capturaría su imagen más famosa: Nuestra Señora de las Iguanas.

Además de Iturbide vendrían más fotógrafos como Héctor García, Rafael Donis, Heriberto Rodríguez y Rogelio Cuéllar, entre otros.

Aunque dejó Juchitán para no volver en 1982, Francisco Toledo siempre estuvo pendiente de la institución; antes de irse, le dijo a su amigo y entonces trabajador de la Casa de la Cultura, Mateo Regalado: “cuiden mi legado”.