EL LECTOR FURTIVO| El teatro de Tomás Urtusástegui

Tomás Urtusástegui pertenece a esa estirpe de médicos que han abrazado la literatura como otra carrera, tan seria como la primera. Es sin duda el autor teatral que más veces ha sido representado en México. Amén de la probada calidad de sus obras, dos cualidades propician esta distinción: ha sido un prolífico escritor de teatro breve (más de 400 obras) y es dueño de un sentido del humor excepcional. Un tercer aspecto que le asegura este lugar, es que ha cultivado como nadie el género de la pastorela, lo cual le asegura decenas, si no es que cientos, de montajes al año por parte de grupos teatrales profesionales y amateurs.

Pese a su amplia popularidad y al sentido del humor que campea en su obra, el teatro de Tomás Urtusástegui no puede tildarse de ligero. Entre la comedia y la tragedia no existe una diferencia de grado; en ambas los autores se proponen reflexionar sobre los vicios de los seres humanos y las relaciones que guardan entre ellos. Así lo hace el autor, apelando al humor corrosivo y hasta escatológico.

Hace muchos años, en una improvisada reunión en la Casa de los Teatros, tuve la oportunidad de conocer al maestro que visitaba Oaxaca en los tiempos en que, además, ocupaba una cartera de la SOGEM. Al verlo, no pude evitar la sorpresa al encontrarme con un adulto mayor nacido en el año de 1933; lo anterior, debido a que Tomás Urtusástegui tiene la extraña virtud de proyectar literariamente una juventud eterna, pues sus textos parecen haber sido escritos por un jovenzuelo irreverente, gracias a la voluntad lúdica que los rige.

Pasados los años, comprendo que mi sorpresa obedecía a un prejuicio profundamente arraigado en nuestra sociedad, que reduce a las personas de cierta edad a la gravedad y al retraimiento; en el caso del doctor Urtusástegui, nada más alejado de su carácter.

El autor teatral es también un usuario comprometido de las redes sociales. Ayer, tuve la oportunidad de encontrar en facebook una transmisión en vivo, de manera que acompañé virtualmente al maestro en la lectura que hizo de tres obras de su autoría contenidas en su libro Teatro para la tercera edad; obras breves y divertidas, por supuesto, en las que es posible reconocer la plena vigencia de sus cualidades dramatúrgicas.

En esta misma transmisión, el doctor Urtusástegui anunciaba también que partía hacia Toluca para participar en el Rally Teatral, donde varios equipos compuestos por actores, director y dramaturgo realizarían la escritura, el montaje y la presentación de una obra, todo ello en el lapso de un solo día. Mientras escribo estas líneas, debe estar llevándose a cabo este interesantísimo ejercicio que da cuenta del espíritu arriesgado de este autor, que permanece activo en su quehacer, cuando no hace mucho, pasó por una intervención quirúrgica.

Tomás Urtusástegui ha sido galardonado con el Premio Nacional de Dramaturgia Juan Ruiz de Alarcón y ha sido el titular de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM). Entre sus obras más exitosas se encuentran Agua clara, Cupo limitado y Sangre de mi sangre.