Alejandro Solana: símbolo de la humanidad

¿Dónde nació?

Alejandro Solana proviene de una familia oaxaqueña muy conocida, y claro, trae sangre cultural, ya que don Mateo Solana y Gutiérrez, fue un gran escritor muy conocido; sus letras filosóficas invadieron el conocimiento de aquella juventud de la época de los cincuenta; son varias obras que tal vez quedaron en el olvido de muchos oaxaqueños.

Yo era muy jovencita; sin embargo, el escritor era muy amigo de mi abuelo Fernando Belmar, quien fuera director del diario “El Oaxaqueño”, que hizo historia en aquellos años, donde fui su discípula.

Pero vayamos al nacimiento de Alejandro Solana, que ocurrió allá por el rumbo de Xochimilco, una parte de Oaxaca con mucha historia; desde muy pequeño ya traía la inquietud por el arte, es decir, ya dibujaba sin necesidad de alguna enseñanza, tal como su abuelo, el genial escritor don Mateo Solana y Gutiérrez; continuando con sus raíces, decidió ser abogado, estudiando en la Universidad Regional del Sureste, en esta ciudad.

Desde los 10 años ya realizaba sus esbozos, de esa manera se convirtió en pintor empírico, admirador de los genios como: Van Gogh, Monet, Matisse, etcétera.

A temprana edad realiza reproducciones de estos genios de la pintura, tratando de tomar la forma que se ha perdido desde hace décadas, con técnicas que van desde la grana cochinilla, acuarela, pastel, lápiz y en especial con el óleo y espátula.

Solana entiende la pintura como la expresión de la poesía, ya que sus trabajos los llena de amor con su pincel que desliza los retratos de grandes personajes de la historia mexicana, con motivos de la naturaleza, los símbolos de las representaciones de las leyendas oaxaqueñas.

Creatividad

Con estos antecedentes de buen abogado y artista plástico, Alejandro Solana tiene en su haber varias exposiciones colectivas e individuales; tal como ya lo expresé anteriormente, trabaja el retrato con mucha birllantez y delicadeza de los héroes de la historia mexicana; además, el simbolismo sobre los animales es otro de los temas creativos del oaxaqueño, con una expresión única de cómo lo ven sus ojos, para que el público disfrute de un arte muy suyo, sin la academia necesaria en estos descubrimientos del artista.

Sus referencias en la naturaleza, como el maíz, es de sumo interés cundo él le imprime toda la fuerza estética de un trabajo que realiza con pasión, con amor a la tierra que lo viera nacer, así como a los retratos; es por eso que su obra se va conociendo dentro y fuera del país; los temas son trascendentales, como el homenaje a la Canción Mixteca, la que traduce en una evocación a la tierra, al pueblo donde uno nace, esa es en sí la que estremece corazones o sentimientos de nostalgia para recordar al terruño.

Y en cuanto al retrato, es una obra que requiere mucha paciencia para lograr la perfección de los rasgos de las personas.

Crítica

Alejandro Solana revive un pasado histórico del arte, pero también busca los efectos y técnicas de la grana cochinilla, como un elemento muy natural que sirve al color de la obra, su obra, en distintos planos. Es decir, el óleo, la acuarela, pastel y lápiz; pienso que el artista tiene un gran talento no bien explotado, porque no ha permitido que la academia le muestre el complemento en su trayectoria artística. Aunque al parecer no es necesario, porque sus obras hablan por sí mismas. Aunque el solanismo es capaz de dar vida al lienzo, tan solo con el blanco y negro.