Pobreza empuja a mujeres a delinquir

Precariedad y exclusión económica empujan a mujeres hacia delitos contra la salud, por los cuales están presas

La inseguridad económica provocada por el desempleo, precariedad laboral, desigualdad y exclusión, están entre los principales motivos que llevaron a las mujeres a cometer delitos contra la salud y por lo que se encuentran recluidas.

De acuerdo con el artículo Violencia y exclusión Mujeres en prisión por delitos contra la salud, escrito por Edith Carrillo Hernández, especialista con doctorado por el CIESAS Occidente, la primera causa es por ser consumidoras de drogas y haber sido detenidas por estar en posesión de cantidades mayores a las permitidas para el uso personal, o bien, por estar en puntos de venta al momento de algún operativo policíaco.

La segunda causa por el que las mujeres fueron detenidas por delitos contra la salud tiene su origen en el desempleo, la precariedad laboral, la desigualdad y la exclusión. En dicho contexto -agrega-las mujeres encuentran en las actividades laborales relacionadas con drogas una alternativa ante la inseguridad económica de sus familias.

“En tiempos de crisis y desempleo, como señala Del Olmo (1992), las mujeres suelen encontrar mayores oportunidades para el trabajo ilegal que para el trabajo legal. Las mujeres que se vincularon conscientemente a actos delictivos con drogas lo hicieron buscando encontrar una fuente de ingresos que les permitiera sostener su hogar, o bien, para poder mantener su propio consumo de drogas, ya que ésta era la paga que recibían por sus servicios”.

Durante las entrevistas realizadas a mujeres recluidas en las cárceles de Oaxaca, las mujeres refirieron desempeñarse principalmente como transportistas o pequeñas comercializadoras de droga.

Y agrega que si bien, se ha incrementado la participación de las mujeres en los ilícitos contra la salud, generalmente, éstas no ocupan posiciones de estatus y poder.

“Del Olmo (1992) y Azaola y Yacamán (1996), señalan que estas mujeres representan el eslabón más débil y fácilmente sustituible dentro de la cadena del narcotráfico. Su detención no implica un golpe real a la delincuencia.Como bien apunta Del Olmo (1992), “las autoridades ignoran que existen dos tipos de traficantes: el individuo para el cual éste es su proyecto de vida, y otros, los más numerosos, que se involucran por problemas de consumo o sobrevivencia económica” (1992:68). Sin embargo, son estas últimas personas, las que generalmente llegan a prisión y son sentenciadas a largas condenas”.