Escala daño y violencia contra mujeres

Vicefiscalía en Huajuapan indaga agresión con ácido a mujer

Los ataques con ácido, enfocados a dañar el rostro de las mujeres, es un delito que parecía ajeno a Oaxaca, sin embargo, con el cometido en contra de María Elena en Huajuapan de León el pasado 9 de septiembre, la entidad enciende focos rojos en el mapa nacional por este tipo de agresiones.

Charlyne Curiel, antropóloga feminista, indicó que llama la atención que estas prácticas violentas se estén globalizando, pues años atrás sólo se escuchaban en países del sureste asiático como la India y Bangladesh, que tienen un índice alto de ataques con sustancias corrosivas.

Hace al menos cinco años México se encendió como foco mundial por este tipo de hechos que no sólo causan un daño físico permanente a las víctimas, sino que dejan huellas imborrables a nivel psicológico.

Agresión a la dignidad

“La intencionalidad del atacante tiene que ver con despojar a las víctimas de su identidad, dañar de por vida. Pocas personas mueren de un ataque de ácido, la mayoría sobreviven con la cara y la parte de cuerpo desfigurada, con esto se despoja a la persona de su identidad y su dignidad”, manifestó.

Hasta el momento no existe una cifra oficial del número de mujeres que en el país han sido agredidas de esta manera. Los medios de comunicación han dado cuenta de cuatro o cinco casos, cometidos en la Ciudad de México, Puebla, Estado de México, a los que ahora se suma Oaxaca.

Una revisión realizada al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) evidencia que a pesar de lo grave que resultan estos ataques, las cifras son invisibles. El crimen en expansión ha pasado inadvertido frente a otras expresiones de violencia extrema.

Otros casos

Previo al cometido en contra de María Elena, se encuentra el de dos mujeres, madre e hija de 43 y 24 años, quienes fueron el blanco de un hombre que les arrojó ácido en la cara en Cuautlancinango, Puebla.

Otro más fue el cometido en contra de Kenny Finol, una escort de 26 años, que fue hallada en Ecatepec, Estado de México, con el rostro carcomido por el ácido que le lanzó su asesino.

Además María del Carmen Sánchez Flores, actualmente activista, atacada por su expareja en Ixtapaluca, Estado de México en 2014; así como el de Ana Saldaña quien fue violentada afuera de su casa en la Ciudad de México en 2018.

A pesar de los casos, el Sistema Nacional de Seguridad Pública, que publica estadísticas mensuales de delitos en los estados, no tiene un apartado para este delito. Es como si no existiera.

La desfiguración producida por el ácido lleva los daños físicos a un plano psicológico, ya que las víctimas sufren depresión y trastornos por el cambio de apariencia.