Estados y regiones que sí quieren crecer

Es alentador que se estén buscando y generando soluciones alternativas ante las puertas que se han cerrado o apoyos que se han visto disminuidos para algunos rubros y actividades relacionados con la inversión y el impulso en sectores productivos. Un caso representativo es el de los cinco estados que han unido fuerzas para defender, fortalecer y llevar a nuevos niveles su empuje industrial y de incorporación a las cadenas de valor globales en sectores estratégicos: la Alianza Centro Bajío Occidente.
Un proyecto más que oportuno, ante la coyuntura nacional e internacional: acordar y seguir una visión de desarrollo integral y proactiva para posicionarse en bloque, como una de las regiones más atractivas para invertir en el mundo y centro logístico de México y América del Norte. Como posibilidad, con sus propios Proméxico o Inadem, para llenar los vacíos que han surgido con la desaparición de este tipo de instituciones y políticas de fomento y convergencia público-privada.
Hoy se presentan grandes dilemas, retos y oportunidades para nuestra industria, como los que supone el T-MEC, con aumentos de 62.5 a 75 por ciento en reglas de origen para la rama automotriz. Pensemos en la necesidad de diversificar mercados, en el peso que tiene y tendrá el espacio Asia-Pacífico en la economía global o en los efectos de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que ya ha contribuido a que repunten nuestras exportaciones al norte en varios sectores y a que muchas empresas consideren reubicar producción a México.
En este escenario hay que idear y seguir planes de largo plazo en sectores donde tenemos gran vocación, amplio potencial y ventajas competitivas, pero que parecieran no estar actualmente entre las prioridades a nivel de conducción de país, sin claridad de postura o de estrategia, máxime si se toman decisiones que trastocan dinámicas que traían un buen paso.
En este escenario, el pasado 8 de mayo, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí y Jalisco se comprometieron a construir una plataforma de desarrollo económico conjunta: planificación regional para consolidar un corredor que aglomera diversas ramas productivas.
El antecedente es el pronunciamiento que el 5 de noviembre del 2018 emitieron los gobernadores del Bajío, para impulsar juntos a lo que ven como la primera región manufacturera del país, para promover la producción, la logística, el comercio exterior, la inversión, el desarrollo social y la empleabilidad. El 23 de noviembre del mismo año signaron el Acuerdo de San Miguel, con el que dieron inicio a los trabajos de análisis y diseño de acciones, y este año se incorporó Jalisco.
En los últimos tres años el Bajío fue la región que registró el mayor crecimiento económico en el país, con una tasa promedio anual de 4.1 por ciento. En ese lapso México creció al 2.3% y el Sur-Sureste al 0.01%, pero con entidades en las que se habla de recesión desde hace tiempo, como Tabasco y Campeche. Aguascalientes logró casi 6%, sólo por debajo de Baja California Sur (9.4%).
Un aspecto relevante es que los sectores productivos que han aportado mayor dinamismo a la región tienen una enorme proyección. Aguascalientes, en productos para la construcción, automotriz, maquinaria y equipo, agroindustrial, robótica, electrónica, textil y metalmecánico. Guanajuato, en las industrias automotriz, alimentos y química. Jalisco, en tecnologías de la información y telecomunicaciones, biotecnología, farmacéutica, aeroespacial, agroalimentaria, automotriz, turismo y moda. Querétaro, en materia aeroespacial, automotriz y autopartes, electrodomésticos y alimentos. San Luis Potosí, en los ramos automotriz, aeroespacial y metal mecánico.
No por nada esta región, que tiene cerca de 20 millones de habitantes, ya aporta cerca del 17% del PIB, ligeramente por debajo de la Ciudad de México (17.5%). Durante el 2018, las cinco entidades captaron más de 7 mil 110 millones de dólares de IED, casi el 22% del total que llegó al país, y concentra alrededor del 21% de las exportaciones, líder en este aspecto, con relevancia internacional. Ya es uno de los más importantes corredores de la industria automotriz a nivel mundial: ocho armadoras en 300 kilómetros; única región del mundo con tal aglomeración, con plantas de Honda, BMW, Toyota, Nissan, Mazda, GM y más de 850 proveedores.
En paralelo al despegue automotriz y en autopartes, ha habido un boom en la industria aeroespacial y en materia agroalimentaria, donde la región aporta el 24% del valor de la producción nacional.
En ese contexto se inscribe la Alianza Centro Bajío Occidente y los ambiciosos objetivos trazados: continuar con el avance en los sectores más dinámicos; estar a la vanguardia en el concepto de industria 4.0 y en reconversión industrial, con más ingenierías en la educación y desarrollo de energía limpias, así como énfasis en ciencia, tecnología, investigación e innovación.
Son esfuerzos que habría que apoyar y replicar en otras entidades y regiones, según sus circunstancias y vocaciones productivas. Los retos y las oportunidades, ahora como ayer, no van a esperar a que nos decidamos.