COLECTIVO CUENTEROS| Correspondencia

1

3 de agosto

—Eres una puta.

—¿Qué te pasa, idiota?

—Pinche autocorrector… Es una pauta. Me refiero que es una pausa para conocer lo que queremos y darnos cuenta que nos amamos y somos el uno para el otro.

—Pues lo que yo quiero es una pauta de ti. Ya no me envíes más mensajes. No me molestes más.

—Ya, mi amor. Hay que vernos.

—Adiós

—Amor

—…

—Amor…

2

18 de agosto

Como me bloqueaste de tus mensajes, te escribo un correo muy especial:

Ya supe que estás con otro cabrón y que estás muy a gusto, cuando me decías que me amabas y que querías tener mis hijos, vivir juntos, en una casa en el bosque al estilo de Hansel y Gretel, cocinarme, que te consintiera, y yo creyéndome todo como una historia de amor medieval, un puto cuento de Disney. Ahí voy de pendejo, y la pinche bruja viene a comerme. Pero ya sabemos cómo termina ese cuento. Como dicen: el que ríe al último ríe mejor. Te tengo una pequeña sorpresa.

De seguro estás en tu oficina, en tu trabajo de hueva total, burócrata, pero eso sí, súper bien pagada con todo lo que le roban a la gente, pinche gobierno. Sentí lástima cuando visité tu oficina, tan poco espacio para tantos Godínez; la desorganización, el mal gusto. Ahora, checa qué hay debajo de tu escritorio… Nada. Jajaja una pequeña broma, pero podría ser en tu coche… Tampoco. Mi sorpresa es aún más fuerte, algo que realmente te duela, que te haga casi perder la cabeza como a mí me pasó. Así que prepárate… Acabo de secuestrar a tu queridísima perrita Pinis. Qué pinche nombre. Ya estoy viendo qué restaurant chino se anima a adoptarla para un deleite culinario. Para que la abran y la descuarticen como hiciste conmigo. Así, una metáfora al estilo de la santa inquisición, hannibalesca. Ten cuidado con lo que comas, no vaya a ser que disfrutes de un pedazo de carne que besaste, acariciaste, y llenaste de piropos y ternura.

Ni se te ocurra hablarle a la policía porque te va peor. Estoy haciendo una selección fotográfica con tus poses más eróticas. Tus pequeñas tetas y tu gran culo podrían circular por el internet para su propagación perpetua. Y además, la grabación en la que se te escucha gemir y pedirme que te la meta más duro la podría escuchar tu queridísimo nuevo novio burócrata. Claro, todo esto podrá ser evitado si no haces una demanda o más pedo por tu perrita. Créeme, no estoy muy a favor del maltrato animal, pero lo que es peor es el maltrato humano. Así como yo perdí algo, tú también. Al puro estilo taleonero. Ojo por ojo.

También aprovecho para decirte que las dos amigas de las que te ponías celosa, me las cogí. Aunque yo te decía que nada que ver y que solo eran amigas. ¿Contenta? No creo…

Besos y abrazos,

Con todo cariño. Tu ex-novio, Rodrigo.

3

19 de agosto

Ahora sí contestas… ¿Que no le haga nada a tu perrita? ¿Que si está bien? ¿Que te la devuelva? Mmmmm… no. Ni siquiera te preocupas en saber cómo estoy YO… Increíble. Primero hablemos de mí y luego de la perrita esa.

Te hago un recorrido por uno de mis días sin ti: sueño contigo, me levanto crudo, me masturbo, intento trabajar, fumo para apagar los pensamientos que me regresan a ti. Veo las fotos que te tomé desnuda. Me toco otra vez hasta tirar el poco de semen en una playera sucia. Un hilo como telaraña se pega hasta la punta y me lo limpio contra la pierna. No voy al trabajo. Abro otra cerveza a las once de la mañana, saco la coca de mi cartera. Prendo la computadora, intento trabajar. A la una estoy lo suficientemente pedo para no acordarme de ti. Me echo una siesta. Me despierto, inhalo más coca, me voy al Simaruba hasta que me aburro, me voy a las cantinas del centro, a la Barca de oro, al Rincón bohemio, y termino en otras, cerca de la Central.

Conozco a varios que me cuentan historias similares, ni siquiera se acuerdan si empezaron a chupar porque sus viejas los dejaron o si las viejas los dejaron porque empezaron a chupar. Cómo duele escuchar esas pinches canciones de banda que me cagaban. Ya me empiezan a gustar y las canto. Me acerco a la señora más joven del bar, me dice que cobra 500 pesos. Me lleva al motel que está enfrente. Ando demasiado pedo y no puedo cumplirle.

Ahora, con el tema de tu perrita: no te la voy a devolver hasta que aceptes una última cita, me pagues 20,000 pesos (cifra basada en cálculo de gastos, incluyendo cenas, regalos y pagos variados) y me expliques por qué me dejaste. La Pinis está perfectamente bien, un poco raquítica porque se me olvida comer y por lo tanto darle de comer.

Hasta pronto, mis mejores deseos.

Rodrigo Valbuena

4

22 de agosto

¿Grosero yo?¿Loco? No lo creo. Como te puedes dar cuenta, ya no vivo en la misma casa. ¿Crees que me quedaría en el mismo lugar, que me recuerda a ti?¿La cama, las fotos, el sillón, los agaves que sembramos juntos en el pequeño jardín? Todo lo que me recordaba a ti lo tuve que quemar. Mis antiguos vecinos me dijeron que llegó la policía a buscarme. Te dije que no les hablaras. Ahora, la recompensa sube a 40,000. Olvídate de la cita romántica. ¿Que es un chantaje? Por favor… ni de broma se compara con los chantajes que hace tu oficina al pueblo y sus pinches tranzas. Para ti no es nada. Es como quitarle un pelo a un gato. Así que o coopelas o cuello… a tu perrita.

P.D. Te envío la foto de Pinis con el periódico de hoy.

Creo que ya te estoy olvidando. Ahora estoy pensando en qué tatuarme para cubrir el tatuaje tribal que nos hicimos en Puerto Escondido. ¿Qué tal una culebra enroscada? ¿O un tiburón?

5

25 de agosto

¿A poco no está súper su nuevo corte de cabello? Es un Mohawk, ahora ya es punk. Anarquía total, no más chambritas rosas ni suetercitos de color pastel. Ahora es ruda, toda una guardián. Ya me está cayendo bien. El otro día se la pasó persiguiendo gatos y casi atrapa a uno. Pero ya cazó a una rata. La hubieras visto, del tamaño de un conejo. La atrapó y ahí venía con el hocico ensangrentado toda feliz. Me la trajo como un premio. Ya ves cómo dicen, que se lo dan a sus dueños como regalo. ¿O son los gatos? De todas formas, !ya es otra!

Tienes hasta mañana para pagar.

Saludos,

Rodrigo y Pinis

6

28 de agosto

Todos tenemos deudas. ¿Por qué crees que secuestré a Pinis? Siempre con pretextos, que si tu mamá… que si tu papá ya está grande. Que si esto, que si el otro… Consigue el dinero y ya.

Para que veas que no soy tan mala onda, te doy dos semanas para que lo juntes. Osea, para tu siguiente quincena. Pide, vende, prostitúyete, no sé… Lo que tengas que hacer.

¿Qué tanto valoras la vida de Pinis?

Ayer la saqué a pasear al parque. Parecía una gacela en la pradera. Por un momento pensé que se escaparía, pero no. Estaba feliz revolcándose en el pasto, en la tierra y haciendo amigos con una jauría de perros callejeros (o mejor dicho, campiranos). Al otro día me di cuenta que estaba llena de garrapatas. Ahí me ves bañándola y quitándole cada garrapata con guantes para lavar.

Saludos,

Rodrigo y Pinis

7

20 de septiembre

Bueno, te tengo dos noticias: una buena y otra mala. La buena es que ya tengo el depósito y la mala es que Pinis está en el veterinario.

Te cuento qué fue lo que pasó: pues resulta que me fui a comer con unos amigos a uno de esos restaurantes que te dan botana con cada chela que pides. Y entre más chelas, más comida. Primero tacos, luego que un caldito, que chicharrón en salsa, pollo garnachero, etcétera. Para esto, me llevé a Victoria, o para los cuates: Vicky (antes Pinis, la rebauticé, y aparte me gusta el nombre de Victoria, ya que suena bien, como ganar una batalla, o como la cerveza). Entonces, Vicky estaba feliz de la vida a un lado de mí, comiendo de lo que le daba, chicharrón, tortilla, de todo. Hasta que le di el hueso del pollo.

Comenzó a asfixiarse. Le daba golpecitos en la espalda y nada. Le di agua (cerveza, era lo más cercano) por el hocico y seguía haciendo ruidos horrendos. Le metía los dedos intentando sacar el hueso y no lograba sentir qué le obstruía la respiración. Todos voltearon. Me paré asustado. La tomé de las patas traseras y la sacudía colgando hacia arriba y hacia abajo. Me empecé a desesperar y le golpeaba el lomo y le apretaba su panza. Hasta que le empezó a salir sangre de la boca. Un mesero me dijo que había un veterinario a dos cuadras y me fui corriendo llevándola entre mis brazos y aventándole aire.

Llegué con el veterinario y le expliqué como pude lo que había pasado, mientras él le tomaba el pulso y le inyectaba algo en su patita. Me dijo que regresara en dos horas. No pude irme. Me quedé esperando a ver si sobrevivía Vicky. Salió y me dijo que estaba bien, pero que tuvieron que anestesiarla para sacarle el hueso. Me lo enseñó, era un hueso masticado en forma de cuchilla. Se le había enterrado en la tráquea.

Buena parte del dinero tuve que gastármelo en la operación, pero no te lo voy a cobrar. Te adjunto el link de la veterinaria para que pases por ella. Ya di tu nombre. Está registrada como Vicky. También te adjunto la imagen de su ultrasonido, resulta que está preñada. Sí, de alguno de los perros campiranos.

Felicidades, vas a ser abuela.

Hasta nunca,

Rodrigo

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