Apoyo incondicional de Toledo al zapoteco

El maestro Francisco Toledo, ferviente impulsor de la lengua zapoteca

JUCHITÁN, Oaxaca.- Cuando un juchiteco hablante del diidxazá se acercaba al maestro Francisco Toledo para dirigirse a él en su lengua materna, el maestro fingía no entender y le pedía al paisano que le hablara en español.

Sus paisanos se llevaban una decepción cuando se daban cuenta que no hablaba la lengua de sus ancestros.

Hablante estilo Ixtaltepec

Su amigo, el también extinto escritor Víctor de la Cruz, lo disculpó diciendo que al pintor juchiteco le daba pena hablarlo, porque lo dominaba al estilo de los hablantes de Ixtaltepec, lo que en Juchitán le generó burlas.

Sin embargo, su apoyo a la lengua zapoteca fue incondicional. La editorial que fundó Ediciones Toledo imprimió el libro Diidxá’ de Pancho Nácar, poemas en zapoteco que recopiló Víctor de la Cruz.

Para el experto en la lengua zapoteca Vicente Marcial Cerqueda, el libro es una de las primeras publicaciones escritas totalmente en zapoteco sin su traducción al español, por lo que es referente en el desarrollo de las lenguas indígenas en la actualidad.

Zapoteco para los niños

Hace un lustro surgió “El camino de la iguana”, proyecto concebido y desarrollado por los escritores Víctor Cata y Natalia Toledo para difundir la lengua “diidxazá” entre los niños en las escuelas.

Ante la escasez de hablantes entre los menores de edad, ambos escritores daban talleres de lecto-escritura de la lengua, a través de cantos antiguos y poemas en la lengua materna.

El pintor se entusiasmó con el proyecto, y como ha sido con todos sus planes, quiso hacer lo que nunca se había hecho, y empezó a proveer a los niños juchitecos de materiales de lectura y aprendizaje.

Imprimió folletos sobre las partes del cuerpo humano y los colores en diidxazá.

También editó juegos lúdicos como la lotería en la lengua nativa, que ha servido de material e inspiración en varias escuelas, en donde existen ejemplos de niños que están aprendiendo la lengua zapoteca que no les enseñaron sus papás en casa.

De ese impulso editó las fábulas de Esopo en zapoteco, que derivaría en la traducción del libro en otras lenguas indígenas de Oaxaca.

En este tenor crearía los premios literarios CaSa que estimula a los mejores textos en zapoteco en las categorías de narrativa, poesía, música y cuento para niños.

De este concurso surge una nueva generación de jóvenes escritores en lengua zapoteca, como Evis Guerra, Nelson Guerra, Héctor Pineda, Fernando Valdivieso Magariño y ha generado el interés de más jóvenes que escriben en su propia lengua.