Obesidad, mortífera pandemia mundial

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Las actuales dinámicas de consumismo, extendieron una pandemia de enfermedades relacionadas con el sobrepeso y obesidad, tanto en el país como en el mundo, y no sólo eso, mantienen en jaque al medio ambiente y acrecentaron las desigualdades sociales, coincidieron ponentes en el foro Consumo, Derechos Humanos y Ciudadanía, organizado por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

Las cifras expuestas muestran un escenario preocupante en el que, desde la infancia hasta la edad adulta, la población enfrenta problemas por la ingesta de productos con altos contenidos calóricos, además de que la explotación de recursos naturales y la generación de basura plantean un futuro desesperanzador, pues han acelerado el cambio climático.

Apoyada en datos oficiales, la médica Aleyda Pérez Herrera, indicó que en 2017, en México, 141 mil personas murieron por enfermedades del corazón, teniendo como eje principal la obesidad y el sobrepeso.

En marzo de 2019, la Federación Mexicana de Diabetes, señaló que México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil y uno de los primeros lugares a nivel mundial en personas adultas.

La encuesta Nacional de Nutrición, realizada en 2016 arroja que 32.2 por ciento de los infantes de entre 5 y 11 años tiene una prevalencia combinada de obesidad y sobrepeso; 36 por ciento entre personas de 12 a 19 años, y 73 por ciento en personas adultas. La Organización Mundial de la Salud calcula que de 2010 a 2050 aumentaría en 52 por ciento la prevalencia de diabetes mellitus a nivel mundial debido a la obesidad y sobrepeso.

Los factores

Son los factores ambientales los que más están influyendo en la obesidad y sobrepeso.

Sólo el 23 por ciento de la niñez consume todos los días vegetales, pero el 82 por ciento consume todos los días bebidas azucaradas, 62 por ciento botanas, dulces y postres, y el 53 por ciento cereales dulces.

La especialista alertó que incluso las comunidades están cayendo en la ingesta de alimentos procesados y ultraprocesados, desapareciendo el consumo de alimentos nativos, lo anterior movido principalmente por agentes de mercadotecnia.

El peligro del consumismo

Tras explicar que, si el consumo deja de ser una acción para acceder a satisfactores de necesidades y se convierte en un acto compulsivo de compra o acumulación de bienes y servicios no esenciales, se considera consumismo, la delegada de Profeco, Lourdes Santiago Cruz, alertó sobre graves riesgos al medio ambiente.

Apuntó que la Agenda 2030 de la ONU estima que si la población mundial mantiene el actual ritmo de crecimiento, en el 2050 se necesitaría el equivalente de casi tres planetas para proporcionar los recursos naturales precisos para mantener el estilo de vida actual.

Ante esta preocupación -agregó- la ONU, en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pidió a gobiernos y empresas garantizar que la cadena de producción- consumo, se derive de procesos sostenibles esto es “hacer más y mejores cosas con menos recursos, incrementando las ganancias netas de bienestar de las actividades económicas”.