¿Quién cuidará Oaxaca?

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CIUDAD DE MÉXICO.- "¿Quién cuidará Oaxaca?", el mensaje, escrito en un papalote azul, expresa el sentimiento de orfandad sin Francisco Toledo.

Con papalotes de papel china de colores y flores, se levantó la ofrenda para rendirle tributo en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes.

Al centro de la ofrenda se colocó el retrato que le hizo Graciela Iturbide; aparece en cuclillas, en el marco de una ventana, sonriendo. Lo acompañan siete de sus obras dispuestas en semicírculo y colgados sobre una enorme tela negra, los papalotes donde Toledo plasmó sapos, tortugas, grillos...

"Uno se quiere morir antes que la gente que admira y esta tristeza es por eso, porque nos vamos quedando huérfanos en la cultura de este País, tan lastimada", se dolía Soledad Aranda. "Nos deja un ejemplo de la defensa del patrimonio de este País, con uñas y garras. ¡Que viva el maestro Toledo y su obra".

Marcia Donato cruzó el vestíbulo llorando, llegó a pie desde el mercado de las flores, en Salto del Agua, cargando un florero con alcatraces y azucenas. "Les puse agua para que estén vivas y desearle buen viaje a Toledo". De su viaje a Oaxaca en 2015 regresó sin conocerlo, pero se hizo alumna del Centro de las Artes de San Agustín (CaSA). "Sin pagar un peso, con los mejores maestros, gracias a lo que él hizo. A ver, ¿qué vamos a hacer en Oaxaca sin él?"

El paraíso de Toledo

Marcia no es oaxaqueña, pero sí parte de ese numeroso grupo de jóvenes artistas para quienes Oaxaca fue un paraíso levantado por Toledo, donde fundó el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), el cine club El Pochote y el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo.

La muerte de Toledo, la noche del jueves a los 79 años, removió en la señora Esperanza Rodríguez el dolor por la reciente pérdida de su propio hijo. "Él me platicaba mucho (de Toledo). Le digo a mi esposo, vamos a (Bellas Artes), yo creí que estaba su cuerpo aquí. ¿O sí lo van a traer?", preguntaba la señora Esperanza, de 79 años, inconsolable, acompañada de su marido.

Las cenizas de Toledo no viajarán de Oaxaca a la Ciudad de México, pero el homenaje continuará hoy (sábado) en Bellas Artes, de las diez de la mañana a las diez de la noche.

Al llegar al Palacio de Bellas Artes, Virginia Canul sintió una opresión en el pecho. Enterada por la noche de la muerte de Toledo, decidió venir desde Ixtapaluca con su madre, hermana e hija. "Fue un gran luchador social, lo admirábamos".

Silvia Ríos, de familia juchiteca, decidió llevarle un girasol porque está segura de que a él le hubieran gustado las flores de colores. "Es el Maestro Toledo", lo dice enfática, como si nadie comprendiera el tamaño de la pérdida: "un artista, un luchador social, un hombre comprometido".

Al no poder viajar a Oaxaca para rendirle homenaje en el IAGO, los oaxaqueños pudieron honrarlo también en el Museo Nacional de Culturas Populares, en Coyoacán.

Ahí está la última exposición en vida de Toledo, montada en un recinto público: Toledo ve. A la entrada de la sala Guillermo Bonfil Batalla, se colgó un moño negro en señal de luto. El museo dispuso entrada gratuita todo el fin de semana para que el público pueda rendirle homenaje.

Un ramito de flores de colores depositó Amaranta Ruiz, oaxaqueña, al pie del retrato de Toledo a un costado del acceso a la sala.

"Uno da por sentado muchas cosas, que el Maestro siempre iba a estar ahí", lloraba la joven diseñadora gráfica. "Compartió mucho, nos marcó a una generación de jóvenes que nacimos después de los 80, crecimos con sus libros, su cine club, con la fotografía y las artes visuales".

Alebrijes, sapos, chapulines, escarabajos

A Jorge Bustamente le pareció que en vez de flores era mejor llevarle alebrijes, sapos, chapulines, escarabajos. Así que se fue del museo y regresó con una pequeña iguana.

"(Toledo fue) el único que tuvo las agallas de parársele enfrente al (ex Gobernador) Ulises Ruiz y a cualquiera de los otros sátrapas que han estado en nuestro Estado", aseguró Bustamante, oaxaqueño avecindado en Estados Unidos.

La gratitud hacia Toledo llenó páginas y páginas en los tres cuadernos dispuestos para la gente en la despedida en Bellas Artes.

"¡Cuánta falta nos hace maestro Toledo y apenas ayer se marchó! Gracias por su obra pictórica, sus grabados, sus papalotes, pero sobre todo GRACIAS porque nos enseñó a levantar la voz," le escribió Alma Rosa.

"Maestro Toledo, paisano, nos harás mucha falta en el México que está reconstruyendo sus cimientos, gracias por tu labor altruista, tu activismo, amor a Oaxaca, tus raíces, tu bondad", le dedicó Nayelly Regino.

Afuera del Palacio de Bellas Artes, Daniela Muciño y dos amigas, se empeñaban en levantar sus papalotes en vuelo, en una tarde soleada, seca, sin viento. Su papalote tenía dedicatoria para el juchiteco: "Toledo, tu vuelo nos eleva".