Los Panzudos de San Ramón

René AraujoRené Araujo

Quien pregunta por el Barrio de San Ramón escucha hablar del pan que se prepara aquí por los artesanos del poniente de San Cristóbal de las Casas.

También es posible buscar las famosas cruces de hierro que algunos pobladores realizan con habilidad. La alfarería y la herrería artística de antaño van perdiendo espacio dentro del desarrollo urbano coleto.

Lo que nunca se pierde en este barrio es la alegría de las fiestas. Los festejos de Santo Ramón Nonato y las fogatas hechas con madera obtenida de las cajas de jitomate durante la víspera del año nuevo.

Esta alegría es la que busco retratar cada vez que tengo oportunidad. La luz del fuego en la cara de los niños que se divierten aventando fuegos artificiales a los vehículos, esto después de merendar el rico pan remojado en café de tortilla quemada durante la noche del 31 de diciembre, o como en esta ocasión, la algarabía que se forma durante la procesión religiosa del Santo Nonato.

Y es que cada vez más pasa desapercibida la costumbre de sacar vasijas de agua con perfume durante la mañana de la fiesta patronal en donde los visitantes remojan las manos para llevarla a la frente y cuello en busca de alivio y de bendiciones. No he vuelto a hacer una foto decente de esta añeja costumbre.

San Ramón es un barrio alegre y panadero dicen sus pobladores, está lleno de historias de esas historias que ya los turistas ya no están escuchando, pues quedan absortos de la alegría del recorrido de los caballos al cierre la procesión de un grupo grande de gente disfrazada con telas de colores, máscaras y representaciones de chuscas de personajes populares.

Mi amigo Fabián dice que San Ramón es un barrio guerrero y panadero.

Y un barrio con recuerdos, recuerdos que bien explican la vocación de sus habitantes. Si buscamos entre la gente, alguien nos puede relatar que entre los años de 1850, los indígenas de la Merced se volvían problemáticos y antes de que San Cristóbal de Las Casas volviera a sufrir una sublevación indígena, Ramón Larrainzar el gobernador otorgó los terrenos para que se asentaran y emplazaran las familias en oficios que aliviara la pobreza indigente.

Y San Ramón también es un barrio con leyendas, y la narración que buscamos está cerca de las inundaciones que la ciudad sufre constantemente por la creciente del Río Amarillo. Durante la administración de General Miguel Utrilla se realiza la construcción actual del Puente Blanco, puente que comunica a San Ramón con el centro de la ciudad, este puente había sido rebasado en varias ocasiones por las turbias aguas en tiempo de lluvias, hasta que los devotos de la ciudad enterraron a siete personas en los pilares de la construcción. 

Así que buscando un poco y preguntando más, podemos ir entendiendo las cosas del moderno Valle de Jovel. La hegemonía indígena en el comercio, los festejos patronales que enloquecen en admiración  a los turistas durante las fiestas de la ciudad coleta.

Sí. Y también de cómo la memoria va construyendo esta composición bizarra que intento fotografiar a finales del mes de agosto. La mezcla de jinetes que comparten una cerveza con una procesión que lleva con fervor las imágenes religiosas, la turba encabezada por la figura de algunas botargas de panaderos y muchos terroríficos enmascarados que adornan sus coloridas cinturas con el caucho inflado obtenido en una llantera del Puente Blanco que se divierten bromeando y bebiendo con singular alegría.

Esta es mi búsqueda de un retrato que me haga conocer un poco esta ciudad. Mi curiosidad diluida en las fotografías de la gente de San Ramón.

#SanRamón#sclc