Abuso y acoso sexual, al amparo del Cedart

Estancadas, denuncias contra maestro
Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Aunque están establecidos como delitos en el Código Penal del Estado de Oaxaca, casos de abuso y acoso sexual podrían sostenerse como prácticas impunes en el Centro de Educación Artística (Cedart) “Miguel Cabrera”.

A ocho meses de las denuncias presentadas por dos estudiantes agredidas en dicho centro, la injusticia prevalece. Además de las represalias de la directiva de la escuela que orilló a una de las estudiantes a la deserción forzada, en términos administrativos escolares, los casos fueron cerrados, y se vislumbra un posible carpetazo a las tres denuncias penales.

Ricardo Antonio R J, conocido como “Totopo”, hasta el momento presunto responsable, enfrenta dos denuncias por abuso sexual abiertas bajo la carpeta de investigación 4125/FMUJ/USEX/2019, y otras más por acoso sexual, mismas que se encuentran congeladas y podrían darles carpetazo.

Para las denunciantes, seguir el camino de la vía legal, lejos de garantizarles justicia las revictimizó a tal grado que la propia institución educativa negó las facilidades para que una de las denunciantes diera seguimiento a su caso.

Hasta el momento los expedientes continúan abiertos, pero podrían darle carpetazo dado que las denuncias por abuso sexual fueron consideradas por el ministerio público como acoso sexual con lo que se le restó tiempo de vida y en breve prescribirá el delito.

Complicidad y encubrimiento

El martes 29 de enero de 2019, estudiantes y exestudiantes integradas en la red Cedart vs Acoso, se reunieron por primera vez con directivos del plantel Miguel Cabrera en una mesa de trabajo en la que se planteó la necesidad de atender los casos de señalamiento de acoso sexual contra “Totopo” denunciados años atrás y que nunca fueron sancionados.

Como medida de contención plantearon crear un expediente con todos los testimonios de mujeres agredidas a lo largo de los años en dicha institución.

Tanto el abuso como el acoso sexual, eran delitos que se habían presentado al menos desde el 2015, según consta en un oficio enviado Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) con fecha 14 de diciembre de 2015, firmado por el alumnado informando de la situación de acoso, abuso y discriminación por parte de Ricardo R. J., hecho que fue silenciado con la falta de respuesta institucional.

El 31 de enero de 2019, en una segunda reunión con el Consejo Académico y Directivo del Cedart, encabezada por Wagive Jiménez, secretaria académica, quien, de acuerdo con las relatorías de las reuniones hechas públicas a través de la cuenta en Facebook Arte y Feminismo, se limitó a desacreditar y prohibir que el hecho se hiciera público bajo argumento de que mancharía la imagen de la escuela.

Teniendo en claro la complicidad de la escuela para encubrir los delitos de abuso y hostigamiento sexual, las estudiantes procedieron por la vía legal y a inicios de febrero presentaron ante la Fiscalía General de Justicia de Oaxaca (FGJE) dos denuncias penales por abuso sexual y una por acoso sexual.

A la par, parte de la comunidad estudiantil se sumó a la campaña internacional MeToo para denunciar públicamente a los agresores. Uno de los testimonios publicados cuenta la manera en la que Ricardo R J buscaba contacto con el cuerpo de las estudiantes bajo excusas de dinámicas que requerían abrazos y las cuales en ocasiones aprovechó para besar en los labios “de manera accidental” a las alumnas, muchas de ellas menores de edad.

“Al principio no le di importancia, pero conforme fueron avanzando las clases fue buscando cada vez más contacto, de manera tan gradual que no alcanzaba a darme cuenta de que sucedía, sólo sabía que algo andaba mal, los abrazos se fueron volviendo un poco más largos cada vez, luego no sólo me daba un abrazo casual, sino que con sus manos apretaba hacia sí la parte alta de mi espalda pegando mis pechos hacia su cuerpo”, relató una de las estudiantes del Cedart en referencia a citado docente, también conocido como cuenta cuentos.

“Este cuenta cuentos me agredió sexualmente en más de una ocasión y a muchas otras de sus alumnas entre 14 y 21 años, encubiertos por docentes y directivos del Cedart Miguel Cabrera y la institución decidió ignorarnos y proteger a su profesor hasta que el escándalo fue tan fuerte que decidieron jubilarlo”, escribió otra estudiante a través de redes sociales.