Alejarse de la maldad, demanda Iglesia

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Pedro Vázquez Villalobos, en su homilía dominical

Ante la continuidad de los sucesos de violencia, el arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, convocó ayer a los católicos a esforzarse por hacer el bien y no caer en el mundo de la maldad.

“He insistido en que se deben terminar tantos asesinatos, pero no se acaban”, lamentó, durante la homilía de la misa dominical celebrada en la catedral de La Asunción.

El pastor religioso sostuvo que los católicos necesitan esforzarse para practicar la virtud y mantenerse en gracia, porque solamente así se podrán ganar la salvación.

“Sólo así podrán entrar por esa puerta angosta, porque los demás se irán por ese camino ancho”, asentó.

Expuso que la lucha para no caer en el pecado y no ser vencido por la tentación resulta indispensable, pues para cometer el pecado se cae sin ningún esfuerzo.

Por eso, demandó no cerrarse a la gracia divina y seguir haciendo maldades pensando que Dios es misericordioso y va a perdonar sus pecados.

“No dude de la misericordia, pero no se dedique a hacer maldades”, señaló.

No se cierre a la gracia divina –insistió–, diciendo ‘me voy a convertir en la próxima Cuaresma o en la próxima Navidad’, porque está perdiendo la oportunidad de reconciliarse, de cambiar de vida y de ir en la búsqueda del perdón.

Subrayó que esta ha sido una de las causas de la consecución de los hechos de violencia, pues no se han sanar el ambiente propio y los ambientes familiares.

“Este es el mundo de la maldad, donde nosotros nos movemos”, indicó.

De esta manera, convocó a los católicos sanar el ambiente propio y no tratar de sanar el ambiente de los demás, porque ese testimonio ayudará a los demás a luchar y esforzarse por salir adelante.

“Hay que hacer lo que nos toca”, remarcó.

Vázquez Villalobos dijo que es fácil atribuir toda la culpa de la maldad a los gobernantes, a los policías y no reconocer la responsabilidad personal o familiar.

“Es fácil echar la culpa a los demás y quedar uno libre de culpa, sin aceptar y sin corregirse”, terminó.