Con sequía en arroyos se incrementa riesgo de que cocodrilos sean cazados

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LOS BAJOS NIVELES DE AGUA que han padecido los ríos y arroyos de Chiapas ha provocado que en sitios donde habita algún tipo de cocodrilo, queden más expuestos a la superficie y se vean amenazados por la cacería furtiva.

Los bajos niveles de agua que han padecido los ríos y arroyos de Chiapas ha provocado que en sitios donde habita algún tipo de cocodrilo, estos ejemplares queden más expuestos a la superficie y se vean amenazados por la cacería furtiva, reconocieron expertos de la Secretaría del Medio Ambiente e Historia Natural.

Ernesto Perera, curador de Cocodrilos en el Zoológico Miguel Álvarez del Toro mencionó que los pocos niveles en los cuerpos de agua no afecta en gran medida el comportamiento natural de los cocodrilos y lagartos, sin embargo son los factores humanos, derivado de esa situación de condición, lo que sí amenaza a esos ejemplares. 

Los cocodrilos, dijo, tienen una habilidad para adaptarse a las  condiciones naturales de reducción de agua, sin embargo al quedar más expuestos a la superficie se convierten en blancos para  la cacería furtiva.

Muchas personas aún tienen la idea errónea que la sangre y la carne del cocodrilo tiene propiedades curativas, por eso los cazan, eso es totalmente falso, mencionó; mientras que otras simplemente las matan para aprovechar de manera ilegal su piel.

Otras personas piensan que un cocodrilo es peligroso, por eso los matan. Si no existe un contacto directo con esta especie o si no se siente amenazada porque se les  invade  su espacio, estos no atacarán.

“En una primera instancia el cocodrilo no es devorador de seres humanos, no ataca por atacar, a veces se mira  en documentales que mata a otras especies, pero es por su instinto cazador y lo hace sólo para alimentarse, no para hacer daño” destacó.

Ante esa situación, mencionó, es importante que se tome conciencia sobre la importancia de la conservación de los Cocodrilos, pues actualmente  algunas especies se encuentran en peligro de extinción o  se encuentran en condición de amenaza

El biólogo reconoció que el cambio climático ha sido uno de los factores que sí ha afectado a  la reproducción de los cocodrilos; la variación de las temperatura ha desequilibrado la proporción del sexo durante la reproducción, pues esta especie depende de la temperatura para definir el sexo.

“A mayor calor se generan  más  macho  y a menor temperatura nacen más hembras, eso podría a la larga alterar las poblaciones”  indicó.

MASIVA MATANZA DE COCODRILOS EN PIJIJIAPAN

Frecuente captura de cocodrilos o lagartos se realizan en las diversas zonas pesqueras del municipio de Pijijiapan lo que ha generado que esta especie se esta acabando cada vez más.

Lo anterior fue manifestado  por un grupo de habitantes en voz de Alejandro de la Rosa Martínez, quienes expresaron que en las pesquerías Las Cuaches, Joaquín Amaro, así como en los centros turísticos como Chocohuital y Costa Azul, las captura ha sido de manera constante.

Dijeron los entrevistados que los mencionados lagartos son capturados por los propios pescadores quienes la mayoría de las veces los matan para remedios caseros según argumentan que la sangre de este animal cura enfermedades como el cáncer y la diabetes entre otras.

Dijeron que lo peor de todo es que ante la matanza de estos animales se esta provocando que este especie cada queden menos animales porque su reproducción se encuentra en total peligro debido a la inconsciencia de pescadores y de personas desconocidas que también llegan a capturar a estos animales, reiteraron.

COCODRILOS, MINA DE ORO

La venta de carne de cocodrilo para elaborar platillos exóticos en mercados nacionales y extranjeros, así como la comercialización de su piel en la industria del cuero son los dos principales retos para la primera granja en su tipo en esta región: Cocodrilia, la cual busca abrir un nuevo mercado que genere divisas y empleos al país, a través de la cría de este animal en cautiverio.

Algunos estudios revelan que la carne de cocodrilo es rica en proteínas y que a diferencia de otras no contiene colesterol. Además, su piel en apariencia gruesa es suave y permite el rápido manejo en el curtido y la elaboración de prendas como bolsas, cinturones y maletines.

En paralelo, un laboratorio nacional (Inmunitec) ya trabaja en una fórmula medicinal hecha con base en una sustancia del cerebro del cocodrilo que ha sido utilizada para regenerar el sistema inmunológico de las personas, particularmente de quienes han sido objeto de tratamientos severos como la quimioterapia.

La granja-criadero de cocodrilo se ubica en la carretera Chetumal-Escárcega, y aunque es de capital privado está reconocida también como una Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMAS).

Se encuentra en trámite un plan para que mediante autorización de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) se puedan establecer acuerdos económicos y de capacitación con ejidatarios, campesinos y productores de diferentes comunidades donde hay cocodrilos, a fin de que los preserven en vez de matarlos como actualmente ocurre.

En Cocodrilia se cuenta con una población de 280 animales en cautiverio y la meta inmediata es alcanzar los 550. José Jesús Alcocer Andrade, uno de los socios de la granja, dijo que el mercado de la carne de cocodrilo no es muy conocido en México, por lo que se trata de empezar por convencer a la población de que es un producto rico en proteínas y que la carne tiene una consistencia parecida a la de res, aunque el color y el sabor son muy similares a los del pollo.

Rolando Coral Hoíl, también socio y gerente de Cocodrilia, complementó que la carne de cocodrilo se puede usar para cualquier guiso mexicano, como tamales, mole, pipián o brochetas.

En el extranjero la carne se utiliza como platillo exótico y según el arte culinario de cada país. Por ejemplo, en China el kilo cuesta 40 dólares, aunque cada pata del animal, una parte muy codiciada, puede llegar a valer hasta 50 dólares.

En la granja el precio de la carne vendida al mayoreo se encuentra entre los 100 y los 150 pesos el kilo, sin embargo, al menudeo en la ciudad de México alcanza hasta los 600 pesos. Por su parte, la piel del cocodrilo tiene elevados precios en su comercialización internacional.

En México un centímetro de la piel del reptil puede costar 8 dólares y en otros países se compra hasta en 15 dólares. “Ese es el mercado que queremos conquistar, sabemos que puede representar divisas importantes y generación de empleo”, manifestó Coral Noíl.

Al respecto, anunció que el proyecto inicial para vender la carne de cocodrilo en México incluye una campaña para concientizar a la población de que ese producto es rico en proteínas y hacer énfasis en que no contiene colesterol.

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