Vivir en paz, exigen mujeres

Feministas han realizado diversas marchas para manifestarse

"Eran alrededor de las 19 horas, mi madre y yo viajábamos en autobús de regreso a casa, apenas tenía 10 años de edad. Cuando estaba por bajar el primer escalón, siguiendo a mi madre, un hombre me acarició las nalgas y enseguida me dio una nalgada".

Este es el relato de una mujer que, desde niña, se ha enfrentado al infortunio, producto de una sociedad que, para ella, normaliza y acepta la violencia de género. 

Para Mayra, quedarse callada y culparse a sí misma por la vestimenta, el modo de caminar e, incluso, la forma de mirar, es la solución del problema. Una solución inconsciente que se desprende del instinto por sobrevivir. 

Las miradas lascivas, las palabras insulsas, acciones aberrantes y el pensamiento falogocentrista han impulsado a muchas mujeres a rebelarse contra la agenda pública, exigiendo el derecho a una vida libre de violencia. 

"Me duele leer cifras que colocan a nuestro país y a nuestro estado en focos más que rojos. Todos los días me entero de feminicidios, violaciones, desapariciones. Todo seguido de argumentos absurdos para justificar, con castigos irrisorios, injusticia y mucho vacío", lamenta.

Exigen alto a la violencia ante el aumento de feminicidios. Estas mujeres dan la cara

Normalización de la violencia

Mayra también arremete contra los comentarios de hombres y mujeres que reprochan las acciones emprendidas por aquellas que vandalizaron las calles de la Ciudad de México. 

Y es que ante las manifestaciones realizadas por diversas féminas, en redes sociales se desataron confrontaciones entre los usuarios, estando algunos a favor y otros en contra de las acciones emprendidas por el grupo. 

Dentro de las argumentos más recurrentes de los cibernautas se señala un aumento de violencia general a nivel nacional, siendo que el índice delictivo hasta julio de 2019, se incrementó en un 7.1% respecto del mismo periodo del año anterior, según lo manifiesta el Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública.

Con el propósito de evitar la desacreditación y la normalización de la violencia de género en la sociedad, así como de darle su lugar a los actos que exponen las carencias de nuestro sistema de justicia, es importante promover la distinción entre homicidio - doloso y culposo - y el feminicidio, considerado este último como privar de la vida a una mujer por razones de género. 

Violencia contra la mujer

Las agresiones por razones de género se refieren cuando la víctima se presenta en alguna (o algunas) de las siguientes circunstancias: "Exista, o haya existido, entre el agresor y la víctima una relación de parentesco por consanguinidad o afinidad, de matrimonio, concubinato, noviazgo o cualquier otra que implique confianza, subordinación o superioridad de la que se haya valido; exista, o haya existido, entre el agresor y la víctima una relación sentimental, laboral, escolar o cualquier otra que implique confianza, subordinación o superioridad y exista antecedente documentado de violencia.

Donde la víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo; a la víctima se le hayan infligido lesiones infamantes, degradantes o mutilaciones previamente a la privación de la vida, o presente marcas infamantes o degradantes sobre el cadáver, necrofilia, o éste sea mutilado; hayan existido amenazas, acoso o lesiones del agresor en contra de la víctima, o misoginia.

O que el cuerpo de la víctima sea expuesto o arrojado en un lugar público; haya sido incomunicada previo a la privación de la vida; la víctima se encuentre en estado de gravidez y ese haya sido el motivo del hecho; y, todas aquellas circunstancias que no hayan sido descritas pero que sean consideradas en las legislaciones penales federales y estatales". 

Así lo informa la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia (CNPJ) en los Lineamientos para el Registro y Clasificación de los Presuntos Delitos de Feminicidio para Fines Estadísticos, 2018.

Hartazgo

Las manifestaciones que se han llevado a cabo tienen como móvil el reconocimiento del problema y, para muestra, la tipificación del delito que derivó en la reorganización metodológica por parte del Consejo Nacional de Seguridad Pública para generar estadísticas en función de las víctimas. 

Con la decisión de alzar la voz, las mujeres no solo buscan justicia por parte del Estado, sino también la validez de la sociedad respecto al problema, promoviendo con ello una cultura que dignifique y humanice sin importar el género. 

"No me gustan las formas violentas de manifestación y no las comparto, pero creo que son el resultado de este pan nuestro que debemos tragar todos los días y del cual nos hemos hartado. No somos cifras, no somos estadísticas ni desconocidas en noticieros lejanos. Estamos aquí, en tu casa, en tu trabajo, en tu calle. Solo queremos vivir y vivir en paz, como lo haces tú", asegura Mayra.