Fraccionamientos: miniciudades sin control

Jesús SantiagoJesús Santiago

Los fraccionamientos fueron, en un tiempo, el lugar idóneo para vivir

Casas con protecciones en puertas y ventanas, rejas que delimitan los estacionamientos, jardines y patios con cerca metálica; así es como se vive en la mayoría de los fraccionamientos fundados en la periferia de la ciudad de Oaxaca.

Los problemas de inseguridad que aquejan a estos asentamientos, han orillado a familias como la de Daniela, a tomar medidas extremas de seguridad para poner a salvo su patrimonio.

Aumentan robos

A estas “miniciudades” llegan a vivir personas de las ocho regiones del estado de Oaxaca, incluso de otras entidades; “entran ambulantes ofreciendo cualquier cosa, pero andan viendo qué está mal puesto y se lo llevan”, señala Daniela López, habitante del fraccionamiento Esmeralda, de San Pablo Etla.

Lo anterior ha provocado sospechas, incluso entre quienes comparten el mismo condominio, pues los robos a casa habitación se dan por igual de noche, que a plena luz del día. 

“Decían que éramos egoístas porque nos encerramos, pero pues por lo mismo; seguido pasaban borrachos, drogados”, señala la joven, quien por integridad prefirió no salir en las gráficas.

Al problema de inseguridad se suma la falta de servicios, aunque algunos han sido resueltos por los mismos vecinos, como son el suministro de agua y la recolección de basura.

Delimitar el espacio público y privado, se ha convertido en un serio problema entre vecinos

Separaban la basura

“Antes venían dos camiones y un remolque, separábamos la basura, pero ahora no, toda la amontonan; ya nos habíamos educado, pero ahora va toda pareja”, señala Josefina Hernández. 

Según recuerda, hace 17 años las condiciones en las que vive ahora, no se parecen en nada a las que hoy presenta el fraccionamiento Esmeralda.  

Una de esas situaciones es el suministro de agua; hasta hace un par de años, el vital líquido llegaba a su hogar todos los días de 6 de la mañana hasta el mediodía, y de 5 de la tarde a 10 de la noche, pero ahora es racionada cada tres días. 

“Aunque el municipio nos manda pipas, pero hay que acarrear, y eso solo cuando lavan el pozo y cuando hicieron otro porque nada más había uno y ya no daba para todos”, añade.

Sobrepoblación, grave problema

En este diciembre cumplirá 18 años de vivir en dicho fraccionamiento, al que llegó a vivir junto a su hija y esposo. 

Los asentamientos que por años fueron una demanda por las familias que buscaban una vivienda, ahora enfrentan la sobrepoblación, que en ocasiones se apropian de espacios públicos para convertirlos en propiedad privada. 

La lejanía de los centros comerciales, junto con la necesidad de adquirir bienes y servicios, transformó viviendas en tiendas, cafeterías, consultorios, farmacias y taquerías.

Según la ubicación, los condominios dentro de un fraccionamiento cuentan con dos o tres habitaciones, una sala-comedor, cocina, baño, patio de servicio y algunos con espacio para estacionamiento.

Protecciones adicionales

En la zona conurbada de la capital, los fraccionamientos con el mayor número de viviendas se ubican en Santa Cruz Xoxocotlán, Etla, Atzompa y El Rosario. 

Para quienes habitan en estas zonas, las necesidades son las mismas, aunque en mayor o menor magnitud.

“Una noche, mi esposo vio un chavo que se quería saltar una reja; después de eso, nos encerramos y aún así se llevaron unos cascos de pilas que los íbamos a vender; también se robaron unas bicicletas”, cuenta Josefina, quien además asegura que el robo es hasta de vehículos.  

Esa es una de las razones por las que las bardas de los fraccionamientos cuentan con protecciones adicionales como alambres de púas; sin embargo, el acceso no tiene control, pues las casetas de policías en diversos casos se encuentran cerradas o en total abandono.