Estrenan "El peluquero romántico"

El largometraje se exhibirá el próximo martes 20 de agosto, en el Teatro Juárez.

La nueva película de Iván Ávila Dueñas pondera la confirmación de que luchar contra la invisibilidad es posible en estos tiempos. El peluquero romántico (2016) cuenta la historia de un soltero de 37 años, aficionado a los boleros románticos y a las películas mexicanas de la Época de Oro; también es afín de algunas causas perdidas. Esta película se estrenará en Oaxaca el martes próximo y su director ofrecerá una charla sobre los Procesos de dirección de cine, previo a la exhibición.

En entrevista, el cineasta habló de este largometraje, el cual filmó en dos colonias de la Ciudad de México: la Nueva Santa María y la Cuauhtémoc, así como en Río de Janeiro, Brasil, entre los años 2014-2015. Se trata de una coproducción entre México y España; el filme se encuentra en su octava semana de exhibición, la cual arrancó en la Cineteca Nacional con 15 copias y continúa su circuito en salas de otras ciudades, como Querétaro, Tijuana, Mérida, Guanajuato, Zacatecas, Monterrey, Guadalajara y Oaxaca.

“Hemos recorrido las ciudades y dialogado con la gente, tratamos de tener contacto muy personal con el público. Evidentemente no podemos competir contra las cinco mil copias de Toy Story 4, pero nuestra apuesta es otra. Nuestro afán es cuidar al público de manera personal, escuchar qué tiene que decir y conocerlos. Oaxaca es última sede de este periodo y retomamos en octubre”.

Iván Ávila reiteró que el tema de la distribución en México para el cine mexicano es una problemática con la que se viene luchando desde hace 25 años, desde que el tratado de libre comercio lo catalogó como un bien industrial y no cultural.

“Eso nos puso en una competencia desleal respecto a la exhibición, nos lleva a competir con los blockbuster y realmente no tenemos la capacidad económica para poder hacerlo. Estos estrenos tienen presupuesto de 150 o 200 millones de dólares solo para promoción y el cine mexicano se hace con apenas 10 millones de pesos, entonces imagínate. La única que gana con ello es la comunidad del espectáculo”.

Es importante hablar de identidad

El zacatecano Iván Ávila Dueñas compartió que en esta película le interesó hablar de la mexicanidad que va en desuso, que está fuera de moda. “Sí, en el tema de las peluquerías lo que está pasando es que se transforman en barber shop, entonces deja de tener el valor y se convierte en moda del momento. Aquí hay una pérdida de identidad, ya nadie está viendo cine mexicano, ni clásico, ni siquiera la que hace cine mexicano. Son cosas importantes y convencionales; pero eso termina llevando a la pérdida de algo preocupante; por andar imitando o copiando moda, terminamos haciendo desastre. Yo quería hablar de ello”.

Para el cineasta, el peluquero es una especie de cápsula de tiempo y todos los elementos que están dentro de una peluquería no tienen obsolescencia programada, por ello pueden seguir existiendo desde los años 30 y no pasa nada. Es justo alrededor de este tema que quería abordar el personaje de este peluquero y poder hablar de un mundo que se va diluyendo y cualquier persona puede ver cómo se va de sus manos. “Me preocupa este fenómeno, en lo particular me parece que no está bueno”.

El proceso con los actores

Para esta película, comentó Iván Ávila, fue necesario trabajar con actores que tuvieran una formación académica seria y técnica porque iba a requerir de ello en el proceso. El casting lo realizó con personas que ya tuvieran formación teatral.

“Sí, requería esto porque tengo una técnica que vengo operando desde hace tiempo y en esta ocasión la quería forzar un poco más. Yo trabajo con guion cerrado para los actores, nunca se los doy, les suelto las secuencias 10 minutos antes de filmar para memorización inmediata del diálogo y poderlo hacer. El proceso de preparación consiste más en la conformación y delimita trabajar bien al personaje, para que los actores sean capaces de asumir las secuencias que les pongo; el actor debe conocer y desglosar al personaje”.

En El peluquero romántico, Iván Ávila Dueñas trabajó con un guion cerrado y filmó en orden cronológico, lo cual permitió a los actores tener la referencia del pasado inmediato. “El actor Antonio Salinas se fue a vivir a la casa del personaje los días del rodaje. Esa inmersión necesita control, así que trato de generar muchos elementos alrededor porque es una búsqueda de espontaneidad. En el caso del actor que encarna al protagonista, tiene formación de bailarín ejecutante y de actor, lo cual fue vital en su proceso”.

Hablar de esta nostalgia, de los oficios en peligro de extinción y de la cotidianidad, son las premisas de este largometraje que se encuentra en su semana ocho de exhibición y que llegará a Oaxaca para exhibirse en la Sala Juárez, además de que el director tendrá presencia en el CineToo de Guelatao de Juárez.