Mercado de Santa Rosa: pocos celebran

CUMPLE 31 AÑOS DE FUNDACIÓN
Ana Lilia Pacheco BautistaAna Lilia Pacheco Bautista

Quieren usar este espacio para la reubicación

La alegría por la celebración de los 31 años del mercado zonal de Santa Rosa se está opacando, por la desesperación de los locatarios de la segunda planta del recinto, pues desde hace más de 20 años han pedido la reubicación de sus negocios, ya que las ventas no los benefician.

Al entrar al mercado no se ve que haya una segunda planta, pero al avanzar al fondo de este, sobre el pasillo de carnes, se pueden encontrar unas escaleras que llevan a la zona alta donde, desde hace casi 20 años, sólo el 40 % de 62 locales se encuentran trabajando.

Rosalía Cortés relata que por la remodelación que se le hizo al mercado en el año 2012, los locales de la segunda planta tuvieron grandes ventas que superaron en un 50 por ciento de las que actualmente lo tienen, por lo que estiman ganancias similares en caso de la reubicación.

Su enojo y desesperación se hizo más grande debido a que el pasado miércoles, unas máquinas comenzaron a realizar excavaciones en esta zona donde las autoridades quieren convertir en estacionamiento, pero los locatarios no dejaron que la obra continuara, así que sólo rellenaron el área de tierra. 

Infinidad de solicitudes

La primera vez que solicitaron la reubicación de sus locales, fue en 1994 y desde entonces no han parado de suplicar a cada administración municipal que atiendan sus escritos. Doña Isaura López Cruz, quien tiene un local de comida en la segunda planta, relata que ya no puede seguir subiendo las escaleras, pues por su edad ya se cansa, por lo que implora realizar el cambio.

Los locales llevan cerrados más de 20 años.  FOTO: Ana Lilia Pacheco Bautista

Este año han llevado dos escritos ante las autoridades municipales correspondientes para que conozcan el viacrucis que han vivido los locatarios y las grandes pérdidas que están teniendo, pero hasta el momento no han obtenido respuesta.

La remodelación

El mercado de Santa Rosa tuvo una remodelación en el año 2012 que duró siete meses, en la que los principales beneficiados fueron los locales de la primera planta, a quienes se les cambió drenaje, cableado, a algunos pasillos se les colocó loseta y se les levantó el piso.

Mientras que a la segunda planta solo se le hizo cambio de loseta, pues no podían levantar el piso u otros cambios.

Los locatarios dejaron como evidencia un pedazo de la fallida reubicación de 1997.  FOTO: Ana Lilia Pacheco Bautista 

Los locatarios, principalmente los de la segunda planta, expresan que la remodelación no era necesaria, pues estaba en buenas condiciones, hasta pidieron que mejor ese dinero se invirtiera en la reubicación.

Afirman que ya cuentan con papeles que autorizan que ese terreno se puede utilizar para construir los locales.

Hubo esperanza

Los comerciantes, en dos ocasiones han tenido la esperanza de la construcción de los nuevos locales; la primera fue en 1997, cuando ya estaba construida la cimentación en toda la zona que actualmente es ocupada como estacionamiento, pero hubo cambios en el equipo y ya no tuvo seguimiento. 

La segunda fue en 2014, cuando las autoridades les dijeron que ya tenían un presupuesto destinado para la reubicación, pero la obra no se concluyó por el cambio de presidente municipal.

Los restaurantes de la planta alta no tienen las ventas deseadas.  FOTO: Ana Lilia Pacheco Bautista

Estos fracasos desanimaron a los comerciantes, en especial los que venden ropa, abarrotes, novedades y materia prima, que a pesar de que el administrador del mercado les pide abrir sus locales, ellos están seguros que solo será pérdida.

Están desesperados

Doña Rosalía tiene un poco de venta gracias a los clientes que la visitan diariamente en su puesto de comida, pero no como durante los meses que el mercado estuvo en remodelación. 

Las más desesperadas son las cocineras de la tercera edad como doña Isaura, que ya están cansadas de subir y bajar escaleras, de pedir fiado la carne, el pollo y la leche, de pagar altos impuestos y no tener con qué dinero hacerlo, pues no obtienen ganancias en la segunda planta.

“Ya no podemos seguir endrogándonos, nos estamos muriendo en vida. Durante la Guelaguetza no llegó nada de turismo a esta planta. Yo quiero seguir activa, trabajando, no quiero depender del gobierno, por eso quiero que se haga la reubicación”, suplica.

Los locatarios están decididos a que si no se les hace caso, comenzarán a reubicarse ellos mismos, pues ya han acudido con las autoridades y no quieren tomar acciones radicales como cerrar las calles o el mercado.

“Queremos hacer los procedimientos de manera legal, pero si no nos dan respuestas, iremos con todas las dependencias, ya sean municipal o estatal, porque ya no podemos seguir así”, externa doña Rosalía.