Filigrana: oficio exigente y mal remunerado

Giovanna MartínezGiovanna Martínez

La vista se ve afectada después de un tiempo, pero aún así, quiere continuar con el oficio

SANTA ROSA DE LIMA, Tehuantepec, Oaxaca.- El oficio de la elaboración de la filigrana requiere paciencia y precisión, pero debido a su complejidad y su bajo costo, muchos artesanos la han abandonado.

En la región del Istmo de Tehuantepec se encuentra Amado Morales, un hombre que aprendió el oficio desde muy pequeño, primero la orfebrería en oro y después la filigrana.

Este último, le ha dado más trabajo, pero no es remunerado conforme al esfuerzo que requiere, pues al ser piezas pequeñas, el esfuerzo de la vista, agota.

“Hay que echarle ganas”

Amado es tímido al hablar, sus palabras son cortas y concisas, apenas habla bien el español, domina más el zapoteco, su lengua nativa.

En una habitación de tres por tres metros ha establecido su taller; sus herramientas están colocadas sobre una mesa y los hilos de cobre cuelgan de sus paredes, de donde los toma para elaborar sus figuras.

Asegura que piezas medianas las comercializa en 160 pesos; pero en el mercado, la misma pieza en color oro va hasta los 850 pesos. 

Unos aretes en gotas se los compran en 450 pesos la docena, lo que ha hecho que se niegue a elaborarlos, pues requieren el mismo trabajo, pero por un bajo costo.

Aún así, comenta que si en algún momento no tiene demanda, elaboraría las piezas aunque sea baratas, debido a que es el único oficio que domina y el cual le ha dejado sustento a los suyos.

Diez años

Con 40 años de edad, Amado, en algún momento abandonó el oficio por el estrés que le provocaba elaborar piezas tan pequeñas, debido a que lo rebasó la demanda y en aquel tiempo no tenía ayuda.

Tomó una mochila con su ropa y se fue a Veracruz a trabajar de albañil y en la carpintería, pero pronto, el oficio que había abandonado lo llamó de nuevo de regreso a su comunidad; en la actualidad, invierte las horas del día para la elaboración de las piezas y ahora cuenta con la ayuda de un joven aprendiz.

El objetivo es que no muera esta actividad; Oaxaca y Yucatán son los estados que trabajan la filigrana, pero cada vez son menos los artesanos y las nuevas generaciones ya no se interesan en el trabajo, además de que ya no se valora el trabajo artesanal. 

Piezas únicas

El artesano elaboró una pieza única, la cual dedicó a la mujer más importante de su vida, su madre. 

Un alcatraz al menos 15 centímetros de largo que hace juego con unos aretes de la misma figura, es un tocado para adornar la cabellera de la mujer, como aquellas flores que comúnmente portan las mujeres con los trajes de gala en el Istmo.

Como esta, son varias las piezas que ha diseñado por propia cuenta, las cuales ha comercializado entre sus conocidos. 

Desea que hasta su comunidad, los artesanos sean reconocidos y apoyados por las autoridades, para que en algún momento puedan contar con sus propios materiales químicos para comercializar las piezas en tonos dorados. 

Amado trabaja el cobre y adquiere el kilo en 90 pesos; es originario de Santa Rosa de Lima y su taller se encuentra en la calle Porfirio Díaz esquina Vicente Guerrero de esa comunidad. 

Historia dorada

Datos históricos aseguran que numerosos objetos trabajados con filigrana de oro se han encontrado en varios yacimientos de la región Mixteca, como Coixtlahuaca y Yanhuitlán, a pesar de la destrucción de las joyas precolombinas que en muchas ocasiones fueron fundidas para formar lingotes de oro que se enviaron a Europa.

Una de las piezas más conocidas de la joyería de filigrana mixteca es el pectoral del Dios de la Muerte, encontrado en la Tumba 7 de Monte Albán, en Oaxaca. 

La filigrana en México tiene características propias en calidad y diseño, pero tras la llegada de la tecnología, está en peligro de extinción.