Murió por la patria

Sus compañeros de la Guardia Nacional acompañaron el féretro del comandante abatido

CIUDAD IXTEPEC, Oaxaca.- Las dos hijas pequeñas de Carlos Anastasio Juan lloran a cada rato en los brazos de sus familiares, lo que a su vez los hace a ellos llorar también. Una de las niñas es de apenas un año y tres meses.

El elemento de la Guardia Nacional (GN), Carlos Anastasio Juan, las dejó huérfanas.

Él tenía 37 años y era originario de Matías Romero. Cada que tenía descanso y volvía a su casa, se dedicaba sus hijas, a quienes había abrazado hace apenas una semana. No sabían que era el último gesto cariñoso de su joven padre.

El teniente de infantería fue velado en su hogar que está ubicado en Cheguigo Picacho. Es una casa sin repellar con el piso apenas puesto, una casa grande lograda con el esfuerzo de casi 20 años de servicio en el Ejército.

La joven viuda Tomasa Hernández Morales está desconsolada. De dolor desfallece. Llena de lágrimas el cristal del féretro, donde se trasluce el cuerpo del elemento de la Guardia Nacional en su traje de gala militar.

En la mañana, cuatro de sus compañeros hacen guardia al lado de su ataúd. La guardia la mantendrían hasta las cinco de la tarde cuando el teniente de infantería sería trasladado hasta el panteón municipal de esta ciudad.

El cuerpo sin vida fue traído desde Guanajuato hasta la Base Militar número 2 de Ixtepec y fue entregado a su familia la noche del domingo en su casa, donde fue velado con la participación de familiares y vecinos.

Carlos Anastasio Juan comandaba una unidad de la Guardia Nacional cuando fue abatido la tarde del sábado en la comunidad de Loma Zempoala, en el municipio de Yuriria en Guanajuato.

El comandante operativo de la GN protegía a una mujer y su hija de las balas que eran disparadas por delincuentes desde una casa de seguridad. Es la primera baja de la recién creada corporación.