Taxistas, clientes de "la maña"

Taxistas de diferentes sitios, sufren el embate de la delincuencia.

La oscuridad de la noche, zonas peligrosas, entre otros factores, son suficientes para asaltar a los ases del volante, a los cuales, en un momento determinado les quitan sus cosas de valor, la unidad, y otras veces la vida.

La falta de oportunidades para desempeñar sus actividades profesionales, una opción para continuar apoyando a sus familias, pero sobre todo la necesidad de llevar el alimento diario es lo que orilla a muchas personas a desempeñarse como taxistas, un oficio de riesgo.

Armando mencionó que a sus 60 años de edad todavía tiene las fuerzas suficientes para dedicarse a trabajar, “mi patrón me dio las gracias, después de 30 años de trabajo, y con lo que me pagó, decidí descansar el resto de mis días, sin embargo, no estoy acostumbrado a estar en casa, por lo que decidí buscar un empleo de chofer y vaya que en el taxismo encontré un buen lugar”.

Para él, al igual que para otros de sus compañeros tener un horario nocturno representa un peligro.

“Los primeros días años los trabajé en las mañanas, pero me cambiaron al turno nocturno, sé que es peligroso pero alguien tiene que hacerlo, algunas personas trabajan o salen de trabajar a altas horas de la noche y tenemos que brindarles el servicio”.

Ya han sido tres veces las que ha sido asaltado.

“Se vino una temporada en la que me las ví negras, primero, dos sujetos me abordaron en el centro y me dijeron que los llevara a Santa María Atzompa, y cuando estábamos por el balneario “La Sirenita” con rumbo a Papá López, uno de ellos sacó una navaja y me la puso en el estómago, sentí un frío tremendo en el cuerpo, por lo que seguí sus indicaciones y les entregué la cuenta, solo así me salvé”.

En otra ocasión le pidieron un viaje a Trinidad de Viguera, donde los delincuentes aprovecharon que estaba la carretera sola para asaltarlo, bajarlo de la unidad, quitarle la cuenta del día, los zapatos y llevarse el vehículo.

Recientemente, fue presa de dos sujetos y una dama, los cuales pidieron un viaje a San Lorenzo Cacaotepec, “me dieron confianza porque me pagaron por adelantado, quién iba a pensar que llegando a la entrada de dicha comunidad, me iban a asaltar, pero así es este oficio en el que a veces ganamos y en ocasiones nada más sale lo de la cuenta para el patrón y lo de la gasolina”.

Robos, a todas horas

Rodrigo Mendoza Barranco, secretario general del sitio Alameda, lamentó que la delincuencia siga haciendo de las suyas con los conductores que brindan su servicio tanto en el día como en la noche.

Recordó que en el primer trimestre del año pasado, sus compañeros fueron asaltados, por lo menos, en 100 ocasiones.

En dos ocasiones lo hicieron con el ruletero conocido como “El Soñador”, a quien lo sometieron el cinco de febrero y cuatro días después lo asaltaron de nueva cuenta.

Lo anterior, debido a que los delincuentes no siempre se ubican en un solo lugar, cambian los sitios en los que realizan sus actividades.

En este año no han disminuido los asaltos, sino que los taxistas están alertas sobre las personas que les piden un viaje.

“Ahora se desconfía de todos y cuando se percatan que puede tratarse de un asalto, prefieren simplemente no hacer el viaje, esto, por seguridad”.

Y es que, a pesar de que el mismo puede representar una buena ganancia, los ases del volante prefieren ganar lo justo y no arriesgar su integridad física, así como que les sea robada la unidad, la cual en cuestión de minutos es desmantelada.

Ya son muchos

Aunado a lo que representa la delincuencia, los taxistas tienen que buscar la manera de obtener lo de la cuenta, la gasolina y su sueldo.

Pedro mencionó “ya somos muchos taxistas en la ciudad, aparte de que los municipios conurbados invaden rutas, todavía algunos de los compañeros se quieren apropiar de las calles como sucede en la calle de Porfirio Díaz y Matamoros, donde si uno no es de ese sitio simplemente nos corren, como si las calles fueran de ellos”.

Aseguró que respetan las calles en los que existen los sitios determinados, “pero ahora todos se quieren apropiar de las calles, ni brindan el servicio pero ahí están, quitándonos los espacios”.

Esto, independientemente que delincuentes utilizan taxis para cometer sus fechorías, “ahora nos echan la culpa a nosotros de que estamos involucrados con ciertos grupos delincuenciales, cuando ni tiempo tenemos de estarnos reuniendo con tal o cual integrante de una banda, estamos para servir a la ciudadanía y al turismo que nos visita”.

De esa manera, sorteando mil peligros y buscando siempre cobrar el precio justo, los ruleteros de la ciudad de Oaxaca, padecen al igual que la ciudadanía, el crecimiento de la delincuencia, en un oficio de peligro.