Indígena ejuteca va al Claustro de Sor Juana

Fondo de Becas Guadalupe MusalemFondo de Becas Guadalupe Musalem

A la izquierda Apolonia Juárez durante el encuentro de ex becarias que organizó el Fondo de Becas Guadalupe Musalem.

La falta de apoyo local para que las mujeres de Coatecas Altas -donde nació hace 22 años- estudien, fue para Apolonia Juárez Martínez el catalizador para buscar los recursos económicos que le permitan formarse profesionalmente.

El próximo lunes, la joven zapoteca comienza a cursar la licenciatura en psicología en la Universidad del Claustro de Sor Juana, gracias a la beca He for she que le otorgó la Organización de las Naciones Unidas (ONU) México. 

“Ya estoy adentro”, dice del otro lado del teléfono, mientras concluye un trámite en esa institución que para ella significa “un logro, porque he estado tres años sin estudiar (por cuestiones económicas y de salud) y ahora estaré en una de las universidades más importantes de la Ciudad de México”

Derribando estereotipos

Además de que en Coatecas -una comunidad zapoteca de unos 2 mil 800 habitantes- “no se acostumbra” que las mujeres estudien, el hecho de que una familia entera viaje a finales de diciembre a los campos agrícolas de Sinaloa, para después ir a Baja California y también a Chihuahua, significaron que Apolonia concluyera su escuela primaria hasta los 13 años.

Fue su hermana mayor, Alejandra, quien después de ir a radicar a Estados Unidos, sostuvo los estudios de Apolonia y de su hermana gemela Heladia. De no ser así, las posibilidades de concluir la secundaria se le hubieran negado.

El problema fue cuando Apolonia y Heladia debían comenzar a cursar el Colegio de Bachilleres de Oaxaca (Cobao); su hermana Alejandra ya no las pudo apoyar más y tendrían que ponerse a trabajar.

En ese momento Apolonia logró ser seleccionada por el Fondo de Becas Guadalupe Musalem, asociación civil que la apoyó durante tres años escolares, de 2013 a 2016.

Rocío Blancas, directora del Fondo de Becas, recuerda la perseverancia y tenacidad de Apolonia, quien mientras estuvo becada realizó actividades a favor de las mujeres de su comunidad.

“Apolonia ha tenido oportunidad de demostrar su carácter y perseverancia en distintas ocasiones; una de ellas fue haber sido suspendida de su beca económica, pero continuó asistiendo a las capacitaciones mensuales que el Fondo ofrece a sus becarias. Al cabo de unos meses ella recuperó su beca al alcanzar el promedio mínimo de 9 que se les solicitaba”, recordó Rocío.

Dificultades

Al concluir su bachillerato Apolonia se enfrentó a un obstáculo mayor, comenzar sus estudios profesionales entre dificultades económicas y de salud. 

Eso la llevó a incorporarse durante dos años al programa de asesores comunitarios del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), pero al concluir ese período, complicaciones médicas le impidieron iniciar su licenciatura en Psicología, en el ciclo 2018-2019.

En mayo pasado, Apolonia respondió a la convocatoria que en México emprendió la ONU y se convirtió en una de las dos indígenas en México seleccionadas por la Universidad del Claustro para cursar sus estudios profesionales con una beca económica del 100 por ciento.

“El año pasado también tuve la oportunidad de lograr esta beca, pero por el miedo de salir de Oaxaca y llegar a enfrentar los peligros en la Ciudad de México y porque me enfermé, no pude comenzar mis estudios. Decidí no participar en 2018, y en este año opté por Psicología, porque quiero ayudar a las mujeres que viven problemas de violencia”, relató.