A dos años de la muerte de Rius, su legado continúa

Los moneros y caricaturistas que empapan la escena de la historieta y el cartón político actual le deben mucho al legado de Rius —#GraciasRius, el hashtag con el que algunos de ellos lo han despedido en Twitter es una pequeña prueba de ello—.

“Es un parteaguas de la caricatura en México. Es el que nos reflejó, el que nos enseñó, quien nos metió como principiantes a conocer de todo. Fue un caricaturista que se hizo tal por su crítica: fue censurado y perseguido, pero fue un gran contador de historias”, dijo el monero Rapé en entrevista para Milenio Televisión. 

Como muchos de sus colegas, Rapé declara que le debe su formación a Rius: “No conozco a un caricaturista que no haya decidido serlo sin la influencia de Rius. Él fue quien nos mostró el camino, quien nos enseñó que había que denunciar cosas. Somos sus hijos, sus nietos”.

Su condición de patriarca lo convierte en una figura necesaria. Rapé añade: “Es alguien que no se puede sustituir, tenía esa capacidad increíble para contar historias a través del dibujo, a través de lo que sabía y de lo que no sabía, porque esa fue su manera de aprender en la vida: investigando y compartiéndonos su periodismo gráfico”. 

“Yo invito a todo el país a que lea a Rius, a que le regalen a las nuevas generaciones uno de sus libros, el que sea. México sería otro si todos leyéramos a Rius”, concluye, lapidario, el también colaborador de MILENIO. 

Rius un gran caricaturista 

El gran caricaturista mexicano Eduardo del Río García “Rius” falleció la madrugada del martes 8 de agosto del 2017 a los 83 años de edad. Fue de formación autodidacta, y empezó a publicar sus primeras caricaturas en 1955 en la revista “Ja-Já”. Desde entonces colaboró en casi todas las revistas importantes de México, como Proceso, Siempre!, Sucesos o Política. También, el mismo creó revistas de humor político y blanco: La Gallina, Marca Diablo, La Garrapata, El Chahuistle y El Chamuco Y Los Hijos Del Averno.

Nació en Zamora, Michoacán, fue un referente para varias generaciones por sus publicaciones en medios impresos, por sus historietas como “Los Agachados” y “Los Supermachos”, de los cuales algunos de sus  personajes fueron llevados al cine.

Fue  un crítico del autoritarismo, sus obras se consideran peculiares porque combinaban de forma pedagógica el texto y las caricaturas, como son “Marx para principiantes”, “Hitler para masoquistas”, “La Biblia, esa linda tontería”, “La panza es primero”, “Manual del perfecto ateo”, “El mito guadalupano”, entre otros.