Un “Manantial” sin agua

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Vivir sin agua

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

La necesidad de pagar por el servicio de agua, hace que de manera permanente, dos pipas estén disponibles en el acceso al fraccionamiento

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Además de carecer de agua, falta mantenimiento a las calles

SAN PABLO ETLA, Oaxaca.- El agua que pueden recibir las 400 casas del Fraccionamiento El Manantial, es la de lluvia, la que trae el servicio de pipa particular o las residuales que se han desbordado de una planta de tratamiento en desuso.

En la calle Revolución siempre hay disponibles dos pipas que cobran 70 pesos por llenar un tinaco de 750 litros de agua, 90 pesos por uno de mil 100 litros y 400 pesos por una cisterna de diez mil litros.

Sonia, una de las vecinas de ese fraccionamiento que se fundó hace 15 años, entiende la desgracia en el engaño que hizo Premin, empresa que hasta antes de declararse en quiebra, suministraba agua al tanque elevado y daba mantenimiento a la planta de aguas residuales.

Del interior de su vivienda, Sonia saca un zancudo (Aedes aegypti) que lo diferenció del resto porque no murió al primer palmazo y tiene rayas blancas que le hacen temer que pueda transmitir dengue, zika o chikungunya.

Temor a enfermedades

“Esa planta de tratamiento con aguas negras estancadas es un foco de infección; aquí, varios nos hemos enfermado de dengue”, dice con preocupación.

La aseveración de Sonia es secundada cuando se consulta a Heriberto Hernández Velasco, secretario del Comité Único del Fraccionamiento El Manantial, quien en 2018 enfermó de dengue.

En total, estima que en ese año, cuatro personas que viven en ese fraccionamiento se enfrentaron al dengue y considera que se debe al deterioro de la planta de aguas residuales.

La vivienda que posee tenía un costo original de alrededor de 400 mil pesos y la adquirió por un crédito del cual todavía tiene pendiente de pagar otros 15 años.

Adeudar una casa con malos servicios

Para su mala fortuna, el lugar donde vive desde hace 15 años, tiene calles en malas condiciones y carece de agua potable, problemas que van concatenados.

“Lo peor es la falta de agua y calles sin pavimentación que se deterioran más con la entrada de pipas”, dice inconforme.

Rosa Linda De Gyves, vicepresidenta del Comité Único del Fraccionamiento el Manantial, ve más compleja la problemática: el asentamiento no está municipalizado, así que las autoridades de San Pablo no pueden asumir responsabilidad alguna.

Por razones que no conocen, el trámite no ha tenido éxito. Como colonos han intentado solucionar los problemas, pero de 400 casas, si acaso en cien cooperan.

“Nadie nos hace caso”, dice con la decepción de tener que acostumbrarse a comprar agua desde el 2009, año en que el tanque elevado dejó de suministrarla. 

Gestiones fallidas

Son alrededor de diez años de ir a Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de Oaxaca (SAPAO) y a la Comisión Estatal del Agua (CEA), “y nada”.

Aún sin estar municipalizados, las autoridades de San Pablo “nos han apoyado, vienen a limpiar nuestras calles y nosotros para evitar tantas enfermedades, hacemos tequios”, pero no es suficiente.

Cuando Premim dejó de pagar el recibo de luz para que funcionara la planta de aguas residuales y de pagar a los empleados, entre vecinos trataron de costear los 15 mil pesos mensuales, pero no lograron mantener las cooperaciones.

Las inundaciones que se generaban en época de lluvias provocaron que desde hace tres años, un pago de mil pesos por casa permitiera conectar el drenaje al colector en la zona, “porque ninguno de los fraccionamientos cercanos tenía”.

Pero no han logrado ninguna otra mejora. Después de años de vivir sin agua entubada, se acercaban a la posibilidad de contar con el servicio, pero el cambio de dirección en SAPAO truncó posibilidades.