Pierden asfalto por abandono

EL NEGRITO EN EL ARROZ
Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Cuando el abandono nos alcanza

Las obras de repavimentación en el Circuito Atoyac -que comienzan en el crucero de Viguera hacia el Mercado de Abasto-, excluyeron un pequeño tramo que comunica al municipio conurbado de San Lorenzo Cacaotepec con las Riberas del Atoyac.

El deterioro en el asfalto es evidente. La tierra suelta, piedras, lodo y agua estancada es mayor que los tramos que permanecen pavimentados, pero su atención no está contemplada.

La desatención permea a pesar de ser una vía de desfogue para quienes viven en el Fraccionamiento Esmeralda o se trasladan de municipios del Valle de Etla, sobre todo cuando se presentan bloqueos en la carretera federal 190.

Hace 18 años se proyectó como el punto de inicio de un circuito interior que uniría el crucero de Hacienda Blanca con la Avenida Símbolos Patrios, hacia la carretera federal 175 que comunica con los municipios de los distritos de Ocotlán y Zimatlán.

¿Para agilizar el tráfico vehicular?

El tramo, de aproximadamente un kilómetro, tiene en una parte el nombre de Avenida Ferrocarril, a partir de su colindancia con el Circuito Atoyac, donde actualmente se realizan obras de reencarpetamiento.

Una polveada para los transeúntes.  FOTO: Emilio Morales Pacheco

Pasando la entrada al Fraccionamiento Esmeralda y el acceso trasero a Villas Hacienda Blanca, la vía cambia al nombre de El Horizonte.

Es en esa parte donde el epicentro del daño en el asfalto es más notorio. Eduardo, quien hace unos cuatro meses abrió un taller de motocicletas, tiene la seguridad que diez años atrás la calle “estaba mucho mejor que ahora”.

Todo ese tiempo no ha visto que se realicen obras de repavimentación, cuando “es obvio que se necesita porque está muy fea”.

Riesgos mayores

Magnolia, quien todas las mañanas sale de San Lorenzo para llegar a su trabajo en Ciudad Judicial en Reyes Mantecón, no tiene otra opción más que tomar esta accidentada vía.

Terracería, en vez de asfalto.  FOTO: Emilio Morales Pacheco

“Salgo un poco más temprano para transitar temprano y no hacer corajes de que caí en un bache, porque abundan”, dice tras hacer una breve parada en una tienda para comprar un yogurt.

Haydé no tiene la fortuna de contar con vehículo propio y la mayoría de las veces que sale del fraccionamiento en el que vive, debe soportar que la bañen de polvo los camiones o autos, porque es lo que abunda en esa vía cuyo camellón es utilizado incluso para vender material pétreo.

En esas condiciones, la falta de alumbrado público convierte esa vía en un peligro para los transeúntes, si deben caminarla de noche, como advierte Juana de la Luz Velásquez:

Obras en el circuito de Riberas, nada más.  FOTO: Emilio Morales Pacheco

“Uno que viene de noche se puede caer en los hoyos, yo ya me he caído”, así que evita salir de su casa a esas horas.

Sin reparar

Las composturas o reparaciones que ha visto “deben ser del material más barato”, intuye, porque a los pocos días “está igual”, lo que da la impresión que si invierten “se roban el dinero; como no hay nadie que venga a inspeccionar, hacen lo que quieren”.

Los trabajos de reencarpetamiento en el Circuito Atoyac mantienen cerrada la circulación desde el crucero de Viguera a unos dos kilómetros más adelante, pero de ese Circuito a San Lorenzo Cacaotepec, el paso por Avenida Ferrocarril está permitido.

Aún así, influye para que el tránsito disminuya y principalmente lo realizan vehículos pesados y de carga que deterioran más el escaso pavimento, pero también menos sensibles para los hoyos de gran tamaño y la terracería que se ha formado por la desatención oficial.