Cautivó María Reyna en el Alcalá

La soprano interpretó música oaxaqueña en mixe, mixteco, zapoteco, maya y español

Fortalecida por la experiencia, en medio de un ascenso en su carrera artística y con el corazón lleno, la cantante oaxaqueña María Reyna regaló una noche inolvidable a sus seguidores. Con un Teatro Macedonio Alcalá lleno, la soprano mixe hizo vibrar al público que se congregó para ser el primero en escuchar su nuevo disco, Orgullosa soy raíz.

En el cierre de la programación en torno a la Guelaguetza, el recital de la artista originaria de Santa María Tlahuitoltepec coronó la serie de conciertos en el teatro centenario. No solo había antes de su presentación una gran expectativa, ya que en solo 40 minutos se agotaron los boletos; el día de su concierto, los asistentes hicieron fila con más de una hora de antelación para conseguir el mejor lugar.

Al interior del teatro ella no podía mostrar mejor ánimo, ya que tenía en primera fila a sus raíces: a sus padres, quienes por primera vez la vieron ofrecer un concierto y a quienes dedicó esta presentación.

"Mi madre tenía 30 años que no venía a la ciudad. Esta será la primera vez que me vean cantar, digo, de chiquita me vieron, pero no me habían visto en un escenario. Estoy muy emocionada y feliz" compartió la cantante horas antes de su presentación.

María Reyna estuvo acompañada de músicos cómplices, como su director musical, el compositor y pianista Joaquín Garzón, ideólogo de ópera mixe, proyecto musical con el que se ha dado a conocer, así como otros músicos: Carlos Bazán, en el contrabajo, Jorge Galindo, en las percusiones, Jorge José, en el clarinete/sax y Rodrigo Garzón, en los teclados.

La soprano hizo vibrar a los corazones ahí reunidos. Los llevó los un viaje emocional lleno de orgullo oaxaqueño. Interpretó canciones de Macedonio Alcalá, Álvaro Carrillo, de poetas como Nadia López e Irma Pineda, del propio Joaquín Garzón y las imprescindibles: El feo y La llorona. Las lenguas presentes a lo largo de todo el concierto: el mixe, mixteco, zapoteco, maya y español.

El momento cumbre de su recital fue cuando dedicó un tema a su madre, sentada en las primeras filas de la luneta. La cantante no pudo evitar las lágrimas de emoción, sin que esto afectara su voz, con profesionalismo María Reyna consiguió una presentación emotiva y limpia, que según muchos asistentes superó a presentaciones anteriores. Al término del concierto firmó discos y se fotografió con sus seguidores.