El caballito blanco que corre en Suchiapa

René AraujoRené Araujo

Suchiapa.- Para la elaboración del Caballito de Nambayuli (Ñumbañulí, en Chiapa de Corzo), los ancianos ayudan a los jóvenes a durante los días previos a las festividades patronales de Santa Ana en esta comunidad.

Recolectan bejuco y van armando la estructura que cubrirán con mantas blancas mientras platican las historias y anécdotas de cómo se vivía la tradición en los años en que a ellos les tocó bailar la danza el caballito.

La abuelita Santa Ana, imagen venerada desde que la comunidad era un conjunto de casas de construcción de adobe, es una de las figuras de fe en que las mujeres de antaño depositaban sus esperanzas para poder engendrar hijos y su festejo se hermana con el Santo Santiago Galicia Mártir.

Así que la costumbre del recorrido ritualista se empareja con las costumbres de los mayores en los gritos y alegría de los niños que representan el caballo blanco y sus jóvenes captores, quienes intentan “lazarlos” con ramas de bejuco entre las calles de la comunidad, esto a la par de la compañía de los adultos, quienes llevan enramas y ofrendas de semillas y velas adornadas.

Durante seis días se acompañan de música tradicional; los tambores y carrizos entonan los diferentes sones festivos, mientras las mujeres preparan el guiso que se repartirá entre los visitantes y participantes de la fiesta.

Los ancianos sólo acompañan con solemnidad propia la alegría de los jóvenes, tienen aún esperanza de que ellos aprendan los pasos y continúen estas tradiciones, que son las que les darán pertenencia a la tierra y a sus ancestrales santos, al pueblo de Suchiapa y su río, a sus casas antiguas, a sus relatos y su artesanía; a ese caballito blanco que corre en el campo agrícola, acompañando al calor de su pueblo, ubicado a pocos kilómetros de la Tuxtla Gutiérrez y su bullicio capital.

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