¡Viva la leyenda de Donají!

Emmanuel H. SalinasEmmanuel H. Salinas

Donají, la leyenda sigue siendo una manifestación de historia, cultura y tradición arraigada en nuestra ciudad

La leyenda cuenta que Donají, hija del rey zapoteco Cosijoeza y Coyolicatzi, estaba destinada al sacrificio por la paz de su pueblo en medio de una guerra con los mixteco.

A más de tres décadas de su edición uno, este espectáculo sigue siendo uno de los favoritos del público.

Como preludio a los Lunes del Cerro, anoche ni la lluvia impidió que los asistentes disfrutaran de esta puesta en escena. 

Aunque minutos antes de que iniciara el espectáculo, de las secciones gratuitas sólo estaba llena la sección C, pasadas La 20:30 horas, las secciones A y B ya lucían a su lleno total.

La lluvia fue intermitente y dentro del Auditorio Guelaguetza el ambiente fue cálido y expectante, algunos registraron el inicio del montaje dirigido por el maestro Fernando Rosales. 

A casi cuatro décadas de la primera edición que se realizó el lunes 14 de julio de 1982 y en la que los asistentes no rebasaron las 150 personas, ayer al menos unas nueve mil personas vivieron el espectáculo teatral y dancístico “Donají… La leyenda” que los cautivó como lo hace desde hace 37 años en la ciudad de Oaxaca. 

"Donají, la leyenda" sigue siendo una manifestación de historia, cultura y tradición arraigada en nuestra ciudad, en la que se evoca el triunfo del amor entre la princesa zapoteca Donají y el guerrero mixteco Nucano, vínculo que se impone al odio, la guerra y el enfrentamiento entre los pueblos.

Con la obra se evoca el triunfo del amor entre la princesa zapoteca Donají y el guerrero mixteco Nucano

Una historia de amor, sacrificio, hermandad, sangre y muerte se presenció anoche la Rotonda de la Azucena.

El espectáculo de danza contó con la participación de 85 personajes en escena y mostró ante los espectadores la historia de una heroína zapoteca, recordada en el Escudo de Armas de Ciudad de Oaxaca.

La leyenda de un alma grande 

Afuera del auditorio la lluvia incesante brillaba con las luces de interior, adentro comenzaba con humo de incienso y con el sonido de los caracoles.

El centro del escenario se volvió punto de reunión de danzantes que encarnaron a guerreros indígenas. Donají, la leyenda, había comenzado.

El público fue trasladado al año 1501.

Donají, alma grande; mujer zapoteca y guerrera de sangre fue ofrenda de paz para el porvenir de su pueblo.

“Mixtecos y zapotecos se disputan pueblos igualmente, fuertes sabios y poderosos.” El rey Cosijoeza, soberano de la ciudad de Zaachila, entregó al sacerdote Tiboot de Mitla el destino de Donají, a quien le auguró el sacrificio por su pueblo.

El amor hecho fuerza 

Donají conoció a Nucano, príncipe mixteco, cuando fue hecho prisionero por los zapotecas.

Los dos libres y enamorados, defendieron y lucharon por la paz, por el bienestar y la hermandad. Pero había un vaticinio, un auguro que se tenía que cumplir.

Los guerreros mixtecas pidieron que Donají entregará su sangre y se convirtiera en prenda de paz. Y así, ver cumplida la palabra de los antepasados. Pero Donají no quería eso, Donají quería vivir y seguir en pie.

"Donaji lloró, ya no iría más a pedir a los dioses por su patria; no andaría más por las tardes de junio por la laderas del monte recogiendo azucenas. Donají derramó su llanto con toda la ternura de su corazón"

Los guerreros mixtecos atacaron a los zapotecas en Zaachila. Y, para terminar la guerra, tomaron a la princesa Donají como rehén de paz, como tenía que suceder, como decía la historia.

Así pues, los hermanos, la sangre de Donají se armó de valor y luchó.

Pelearon los pueblos poderosos en Monte Albán. Los mixtecos huyeron, no sin apoderarse de la princesa del alma grande.

El destino de un alma grande 

Donají fue decapitada y la palabra de los dioses convertida en realidad. Los pueblos vivieron en paz. Donají había entregado su vida por amor a su pueblo. El huipil manchado de la madre, por la sangre de sangre derramada. 

La muerte, la tristeza, el amor y la hermandad dieron cierre al espectáculo previo a los Lunes del Cerro en Oaxaca y que reúne a más de 85 artistas en escena del Ballet Folclórico de Oaxaca cumplió ayer 37 años en escena. Aplausos y júbilo para la puesta en escena que el público podrá disfrutar el próximo 28 de julio, a las 20:30 horas. 

Afuera la lluvia continuaba entre fuegos artificiales que iluminaban el cielo. Todos aplaudieron y celebraron la danza, el baile y la tradición viva.