Ante escasez, recolectan agua de la lluvia

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Las escasas lluvias de la tarde se convierten en la oportunidad de la familia de Alma y otras más de tomar lo que "el cielo" les da

Su techo de lámina que en las horas de calor dan a su casa el mismo efecto que un horno, se convierten en las canaletas de donde escurre el agua de lluvia que permiten a Alma López recolectarla en cubetas, almacenarla y utilizarla para actividades domésticas.

“Está más limpia que la que envía Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de Oaxaca (SAPAO) con tanto cloro”, dice una mujer acostumbrada a la sencillez en su vestir y su actuar.

En la parte alta de la agencia de San Martín Mexicapam, donde está por cumplirse un mes que no llega el agua, las escasas lluvias de la tarde se convierten en la oportunidad de la familia de Alma y otras más de tomar lo que la lluvia les da.

Esas familias son la población idónea para que las autoridades impulsen acciones para la recolección de agua de lluvia y restar dependencia de la que se extrae de pozos profundos o la que llega de San Agustín Etla.

“Yo la recolecto porque soy pobre y mi techo es de lámina”, dice con sinceridad Delfina, vecina de la agencia de San Juanito que prefiere aprovechar las gotas del cielo a arriesgarse que en cualquier momento SAPAO no suministre agua.

Delfina recién volvió de una estancia de dos semanas en San Francisco Yucucundo, perteneciente al distrito de Zaachila.

A su regreso la ciudad la recibió con una lluvia que le permitió recolectar agua y usarla para quitarle la tierra colorada que se le impregnó a su ropa que trajo de su pueblo, más limpia que la que recibe de la llave una vez cada semana, si no es que la espera se prolonga hasta 15 días.

“En tiempos de que llueve se puede, pero cuando no, de dónde saca una agua”.

Destinar dinero para contratar el servicio de una pipa o pagar cien pesos para que vuelvan a llenar su tinaco es un lujo cuando depende de las ventas de su pequeña miscelanea.