Rescatan la cadenilla en Ixtaltepec

Giovanna MartínezGiovanna Martínez

Las máquinas de coser con las que elaboran la cadenilla, datan del siglo 19

ASUNCIÓN IXTALTEPEC, Oaxaca.- La competencia desleal, la falta de apoyo, la economía, la edad, la falta de tiempo, entre otros factores, ha estado acabando con las mujeres bordadoras de cadenilla en Ixtaltepec. 

En la actualidad, son pocas las mujeres que aún dedican unas horas para bordar un huipil o enagua; la mayoría, rebasa los 60 años de edad. Por la competencia y las dificultades para acomodar en el mercado una prenda, las mujeres han abandonado el interés de aprender esta técnica. 

La cadenilla es una técnica ancestral que consiste en plasmar hilos con formas geométricas, con ayuda de una máquina de cadeneta del siglo 19. No existe a ciencia cierta el origen de este trabajo, pero la adaptación de este instrumento permitió la elaboración de los huipiles, que son elementos significativos de la indumentaria en la región del Istmo.

Escuela textil

Victoria Guzmán Cabrera, originaria de esta comunidad y quien trabaja muy de cerca con las artesanas, a través de un trabajo de campo, se dio cuenta que en Ixtaltepec existen menos de diez artesanas, todas adultas mayores.

Ellas aseguran que años atrás, la mayoría de las mujeres en la población confeccionaba huipiles, enaguas y trajes en cadenilla, pero la economía las obligó a dedicarse a otras labores y decidieron vender sus máquinas de coser. 

Algunas otras no tuvieron a quien enseñarles la técnica y fallecieron. 

Además, a las generaciones siguientes se les enseñaba que era mejor estudiar una licenciatura para salir adelante, pues los oficios fueron vistos como algo que dejaban en la mediocridad y no era una opción para tener éxito y un estilo de vida diferente de la de los pueblos.

“No hay una generación que esté aprendiendo la elaboración de la cadenilla; los textiles son un elemento importante de nuestra cultura, que dignifica y muestra la cosmovisión de un pueblo; a través del textil se cuentan historias y queremos que esto trascienda”.

Ante este panorama, Victoria, junto con las artesanas, buscan fundar una escuelita textil en Asunción Ixtaltepec, que revalore los conocimientos ancestrales de los procesos de elaboración de nuestra indumentaria tradicional.

Fondeadora

La escuela textil es una opción para salvar la cadenilla que se elabora en Ixtaltepec, la cual a través de donaciones busca iniciar antes de terminar el año. Con ella, se dotará de todos los elementos necesarios para los procesos de aprendizaje. 

El recurso que se obtenga, se invertirá para la adquisición de máquinas de coser para la elaboración de la cadenilla, el cual tiene un precio de 20 mil pesos cada una. 

Además, se busca reparar algunas máquinas disponibles, adquirir telas e hilos, mesas, sillas, artículos de papelería y de oficina. Lo necesario para que la escuela pueda funcionar. 

Se iniciarán con talleres los fines de semana, adecuándose a las necesidades de las personas interesadas en aprender. Para más información, los interesados podrán consultar la página de facebook, Escuela Textil de Ixtaltepec.

Para poder aprender esta técnica, es necesario contar con tiempo, esfuerzo y paciencia.

Competencia 

Las artesanas de Ixtaltepec tienen competencia a la que no pueden hacer frente, debido a que en la actualidad se elaboran blusas con telas económicas y detalles en cadenilla que se comercializan en cien pesos o menos. 

Estos se producen en masa y acaparan la mayor parte del mercado. Además, tras la introducción de las máquinas industriales, se busca igualar la costura; otra competencia la ven en los productos “chinos”, los cuales a través del estampado de diseños istmeños, se han introducido al mercado.

Los huipiles de las artesanas de esta comunidad, son elaborados con procesos más complejos, empleando geometría en su puntada, trabajos que requieren más de una semana para terminarlos.

Mediante la sobreposición de capas de bordado de cadenilla y colores, que son resultado del ingenio de cada artesana que borda la prenda, se crea un juego de texturas y perspectivas que hacen a cada huipil único.

El objetivo de este proyecto es rescatar y heredar esta técnica, para que la puedan pasar de generación en generación, pues de lo contrario, si las pocas artesanas que quedan llegan a fallecer, este conocimiento se perderá, lo cual resultaría algo grave.