Sin dientes contra trabajo infantil

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Hasta 400 pesos por día puede juntar un infante que se dedica a la mendicidad, alrededor de cuatro salarios mínimos.

Legalmente el trabajo infantil está prohibido, pero en Oaxaca no existe una norma específica que lo sancione o inhiba. A pesar de ser el municipio capital y el más grande en la entidad, Oaxaca de Juárez carece de un mecanismo que “vigile o supervise” que niños o adolescentes no sean explotados laboralmente.

Lo único que establece el punto X del artículo 27 del Reglamento de Normatividad y Comercio en Vía Pública es que “no podrán emplearse a menores de edad, sin que asistan a la escuela obligatoria".

A la limitante regulación, la regidora de Derechos Humanos e Igualdad de Género del municipio de Oaxaca de Juárez, Mirna López Torres, le suma la falta de coordinación institucional que de vida a un programa integral que garantice los derechos de niñas, niños y adolescentes.

De existir, esta temporada vacacional no terminarían expendiendo productos en la vía pública, mendingando o trabajando en pequeños negocios con el disfraz de que ayudan a la economía familiar.

“Dentro de las normas municipales no existe como tal una prohibición del trabajo infantil. Si nos toca y nos percatamos de esta situación que se da, no sólo de los niños que están en las esquinas”, admite en entrevista.

DIF, omiso

El propio Sistema para el Desarrollo Integral para la Familia (DIF) y su procuraduría debería se “vigilante y dar acompañamiento a esos niños y niñas que muchas veces argumentan que no están trabajando, pero el trabajo está prohibido antes de los 15 años”.

Además de que admite la complejidad para atender esta problemática que se vuelve cotidiana, reconoce los riesgos que para la seguridad e integridad representa el trabajo infantil, ya que al estar en zonas turísticas y sin el acompañamiento de un adulto, son blanco fácil de cualquier tipo de trata, incluida la que tiene fines de explotación sexual.

“Los pueden llamar con engaños, atraídos por los 50 o cien pesos que iban a vender o el ofrecimiento de dólares, pero es una realidad que no queremos mirar”, critica.

Al riesgo del tráfico humano con fines sexuales o de otro tipo, el director del Centro de Apoyo al Niño de la Calle (Canica), Francisco Bucio Escobedo, agrega a la lista de riesgos del trabajo infantil accidentes y un sin número de violencias de estar en la vía pública.

Sin estadística confiable

Por su movilidad, las autoridades desconocen cuántos y en dónde trabajan niñas y niños, además de que la complejidad crece ante la incapacidad institucional para hacer cumplir la Ley.

“Por tratarse de población infantil en cualquier intervención de la autoridad debe tener mucho cuidado de no violentar más sus derechos”, así que “prefieren no actuar” para solucionar una problemática que se ve más marcada en período vacacional.

Como no hay espacios donde hijas e hijos puedan asistir a taller gratuitos, en su mayoría las madres los llevan a la oficina en donde trabajan y en el peor de los casos al comercio informal en la calle.

La mendicidad

Canica ha identificado que además de que en el comercio informal se apela a sentimientos como la ternura y la caridad cuando un niño o niña les ofrecen algún artículo, cuando están en actividades de mendicidad un niño o niña puede recibir hasta 400 pesos por día.

Ponerlos a trabajar o a mendigar “es un incentivo muy fuerte para las familias”, por lo que considera que no comprar productos a vendedores infantiles o evitar dar una moneda empezaría a inhibir el trabajo y explotación infantil.

“Pensamos que resolvemos su necesidad inmediata, pero cuando compramos algo en donde está involucrado el trabajo infantil o damos una moneda si nos piden limosna sólo perpetuamos una problemática que se normaliza”, reflexiona.