Con Guelaguetza, trabajo infantil

Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

Cristian pasa 12 horas atendiendo un pequeño puesto de juguetes para hacer burbujas de jabón

Para cientos de niñas, niños y adolescentes el inicio de las vacaciones de verano y la actividad turística en el centro histórico de la Ciudad de Oaxaca se traduce en una inserción, obligada o inducida, al trabajo informal.

Desde hace tres años para Yalitza -como asegura llamarse la adolescente de 13 años-, el inicio del período vacacional le representa dejar su casa en San Pablito, comunidad de artesanos en el municipio poblano de Pahuatlan para viajar a la ciudad de Oaxaca, sin la compañía de su madre que se queda “bordando chaquira”.

El viaje no tiene fines turísticos ni de recreación, sino de trabajo. Por día sus tíos le pagan cien pesos por comercializar pequeñas cajas de madera con doce troncos rellenos de cera de color que asemejan lápices de gran tamaño.

El pago es fijo, sin depender de la cantidad de piezas que venda. El jueves, su primer día de una estancia que se prolongará semanas, pudo vender hasta 11 cajas a 80 pesos cada una, presume mientras en el área de paquetería de una tienda de ropa económica le entregan su mochila.

Como si fueran adultos

No compró nada, sólo entró a mirar, admite en la aparente libertad de realizar actividades de una persona adulta.

La temporada vacacional y las festividades de Guelaguetza han dado a Oaxaca un toque de congestionamiento turístico, pero también de permisibilidad del trabajo infantil con niños, niñas y adolescentes que expenden productos en un ambulantaje que carece de regulación.

“No me pagan, es mío”, justifica Cerseí cuando algún comprador trata de indagar cuánto le pagan al adolescente de 13 años por vender mochilas, bolsos y carteras bordadas.

Cerseí llegó también el jueves a Oaxaca, pero de Chiapas y acompañado de sus dos hermanos mayores y sus dos cuñadas, quienes también comercializan productos mientras recorren el centro histórico.

“Mi mamá está en otro puesto”, relata escuetamente Cristian, un niño de diez años que al terminar sus estudios de cuarto grado en una primaria de la agencia de San Martín Mexicapan llega cada mañana a la Alameda de León, planta una pequeña estructura para ofertar recipientes de plástico rellenos de agua que, con soplidos, se convierten en burbujas.

Su vivacidad es extraordinaria, convence con facilidad a Gildardo Vásquez de pagar los 40 pesos para que su hija se entretenga dando forma a esferas fugaces que revienta el viento.

Prematura inserción laboral

“Tiene que ver cierta edad para que empiecen a trabajar”, opina el hombre que cuando se acercó al puesto que atiende Cristian creyó que, al igual que él era un comprador, y no un vendedor que pasa 12 horas anclado en el diminuto puesto ambulante.

Si le da hambre, Crhistian “agarra de la cuenta”, que en un buen día puede sumar mil 200 pesos.

Vendiendo collares de piedras, chalinas, piezas de barro o cualquier tipo de artesanías o productos que simulan serlo, menores de edad que viven en Oaxaca o provienen de otros estados vecinos, demuestran que en vez de sancionarse el trabajo infantil tiene permiso.

Crece trabajo infantil en un 50%

Las últimas cifras del Módulo de Trabajo Infantil del nstituto Nacional de Estadística y Geografía reportan que en Oaxaca el trabajo infantil creció en un 50 por ciento, es decir alrededor de 65 mil casos.

Son 168 mil 535 los menores de 18 años, en su mayoría hombres (66 mil 631), quienes realizan una actividad que les priva de su niñez, es perjudicial para su desarrollo propio y afecta sus capacidades físicas o psicológicas.

La cifra de menores de edad que trabajan representa el 16 por ciento del millòn 52 mil 155 inegrantes de la población infantil.

En el artículo 22 Bis de la Ley Federal del Trabajo se prohibe emplear a personas menores de 15 años, pero en los hechos en Oaxaca el 42.2 por ciento de la población infantil que trabaja está por debajo de la edad permitida.

En la públicación número 42 que la Dirección General de Población dedica al trabajo infantil se señala que el otro 58.8 por ciento corresponde a menores de edad de 15 a 17 años.

Mientras en el 2009 en Oaxaca había 158 mil 340 niñas, niños y adolescentes que se encontraban trabajando, en el 2011 se produjo un aumento mínimo de 947 casos.

Para los años 2013 y 2015 la problemática disminuyó con un desenso de casi 35 mil casos en el primer año y 20 mil casos en el otro, los niveles más bajos en este periodo.

Pero esas cifras no significaron mejorías para los menores de 18 años, ya que para el 2017 las últimas cifras del Módulo de Trabajo Infantil reportan un aumento de alrededor del 50 por ciento.

Por estas cifras, Oaxaca ocupa el sexto lugar a nivel nacional con mayor número de población infantil ocupada.