Alebrijes: esperanza de Tilcajete

SE ACERCA LA GUELAGUETZA
Jesús SantiagoJesús Santiago

Fantásticas figuras talladas a mano por verdaderos artistas

SAN MARTÍN TILCAJETE, Oaxaca.- Ante la escasa presencia de visitantes durante el primer semestre del año, la expansión del mercado y el ingreso de productos chinos, decenas de alebrijes, esas criaturas fantásticas elaboradas en madera por artistas de este pueblo del Valle de Ocotlán, se encuentran prácticamente amontonados en los estantes y anaqueles por falta de comercialización.

“Tenemos mercancía, lo que no tenemos son ventas”, afirmó Herminio Sosa Ojeda, un artesano de la comunidad.

Por esto, algunos artesanos han decidido abandonar esta actividad y dedicarse mejor al campo o migrar a los Estados Unidos.

“Sí, eso ha pasado, porque no hay de otra. Si no hay venta, no hay para mantener a la familia”, anotó.

Las jóvenes participan en esta tarea artesanal.  FOTO: Jesús Santiago 

Además, aunque no de la misma calidad, los alebrijes ya se elaboran en comunidades cercanas, independientemente de San Antonio Arrazola, Santa Cruz Xoxocotlán, otra de las cunas de los alebrijes.

“Ya todo por acá (en los alrededores) se hacen las piezas, no igual, pero las hacen y a veces el turista las prefiere, por ser de menor valor”, agregó.

De papel maché y resina

A eso, se ha sumado la introducción de supuestos alebrijes, elaborados con papel maché y resina, desde China. 

“Han tratado de copiarnos, de imitarnos, lo que hacemos con tanto trabajo, lo que se ha heredado de abuelos a padres, de padres a hijos. Eso, indudablemente nos está quitando mercado”, señaló.

De esta manera, los artesanos de esta comunidad están esperanzados en la llegada del turismo por los festejos de la Guelaguetza y las vacaciones de verano.

La laboriosa elaboración y pintura de los alebrijes.  FOTO: Jesús Santiago

“En estos meses, hemos tenido pocas ventas, han sido escasas. Por eso, esperamos que lleguen muchos visitantes de otros países y de México, para que conozcan y compren por lo menos una pieza”, apuntó.

Otro artesano, Wenceslao Ortega Cruz, también pone sus esperanzas para mejorar sus ventas durante las fiestas de los Lunes del Cerro.

“Eso es lo que esperamos, que nos vaya mucho mejor, pues de enero a junio, es muy poca la venta”, asentó.

Si bien el turismo nacional llega a esta comunidad, los visitantes extranjeros, principalmente de los Estados Unidos, son los mejores clientes de los artesanos, por su capacidad financiera.

“Vienen de Nueva York, de Chicago, de todo por ahí. Son los que mejor pagan, pagan bien”, indicó.

Otro artesano, Herminio Sosa Ojeda, en plena labor artesanal.  FOTO: Jesús Santiago 

Aunque igualmente los hacedores de estas figuras talladas en madera, enfrentarán la competencia no solamente de San Antonio Arrazola y de otras comunidades.

“Aquí vinieron a trabajar, aprendieron y después se fueron. Nos perjudican porque dan más barato, sin curar bien la madera para que no se apolille”, añadió.

Precios para todos

La también artesana, Mayte Calvo Fabián, se queja que la elaboración de los alebrijes se ha expandido por las comunidades cercanas, pero no siempre son de buena calidad.

“Hay mucha competencia, no solamente es (San Antonio) Arrazola, por donde sea ya hacen las figuras. Son personas que aprendieron acá y después se independizaron, para poner su taller”, refirió.

No obstante, argumenta que los alebrijes de esta comunidad no tienen comparación por la calidad del trabajo artesanal y por los precios accesibles.

Figuras de todo tipo y de diferente precio.  FOTO: Jesús Santiago 

“Nuestras artesanías son de mejor calidad y tienen diferentes precios, hay de todo y para todo tipo de público. Desde 30, 50, 100, 200 y hasta dos mil 500 pesos. No hay límites en el precio”, anotó.

Por ser una especie en riesgo y para no terminar con las reservas forestales, esta comunidad desarrolla un programa de reforestación de árboles de copal, principalmente en el cerro sagrado de María Sánchez, porque de ello depende la existencia de esta tradicional artesanía.

“Desde hace 20 años venimos reforestando con un vivero, propiedad de la comunidad, porque si no hay copal, ya no habrán alebrijes”, explicó uno de los promotores de la repoblación de esta especie, el también artesano, Florencio Fuentes Melchor.

Cada año, se siembran entre cinco y ocho mil plantas, pero no todas crecen y se desarrollan por el cambio climático.

El árbol de copal que da vida a los alebrijes.  FOTO: Jesús Santiago 

“Por la falta de lluvias causada por la sequía o por incendios forestales, a veces solamente el 50 por ciento se logra”, señaló.

Aunque los resultados de la reforestación de entre 20 y 30 hectáreas, se podrá ver hasta que el árbol llegue a los 25 años para poder ser cortado.

“Tarda un poco, no se puede aprovechar luego la madera, hasta que alcance la edad adulta. La intención es que haya materia prima para el futuro”, apuntó.

Pero, la comunidad no solamente se ha dedicado a reforestar con árboles de copal.

“No solamente es el copal, sino también la jacaranda, el pino, la casuarina, el guaje y el zompantle, que se están extinguiendo”, terminó.