Andador Turístico, cápsula del tiempo

LA VÍA DEL OAXACA COLONIAL Y MODERNO
Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

El propio Gabriel García Márquez quedó maravillado de la capital oaxaqueña al recorrer el andador turístico

El escritor colombiano Gabriel García Márquez visitó Oaxaca el 11 de mayo del 2001 y como muchos otros visitantes recorrió el ahora denominado Andador Turístico para conocer el alma de la Verde Antequera.

El Premio Nobel se maravilló ante la conjugación de la piedra verde de las fachadas, los altos ventanales y balcones protegidos con hierro forjado, los tejados todavía en ese tiempo sostenidos por fortísimos maderos.

Sin duda evocó a su natal Colombia, con sus ciudades novohispanas.

Convivió aquí con el pintor Francisco Toledo, aunque por cuestiones de agenda del escritor no fue posible que conversarán en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), pero sin duda disfrutó su visita a la Verde Antequera, como muchos otros visitantes distinguidos como el propio Julio Cortázar. 

Y es que el Andador Turístico de la capital del estado sintetiza en cinco cuadras el periodo colonial y moderno de la antigua Antequera, hoy Ciudad de Oaxaca de Juárez.

Sobre el largo empedrado de cantera verde que sube del Zócalo hasta el templo de Santo Domingo de Guzmán, se localizan edificio emblemáticos de la Colonia, como la antigua Casa de Cortés, el edificio del Monte de Piedad, la iglesia de la Preciosa Sangre de Cristo o de la Biblioteca Pública Central.

La capital es un punto obligado para todo aquel que visite la entidad.  FOTO: Mario Jiménez Leyva

Pero además espacios que muestran la riqueza cultural del Oaxaca moderno, como el Museo de Arte Contemporáneo (MACO) o el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), proyectos patrocinados por el pintor Francisco Toledo.

Esto en un área comercial que incluye restaurantes, hoteles, cafeterías, tiendas de artesanías, mezcalerías, joyerías establecidas en las viejas casonas, que desde la época Colonial hasta el siglo XIX fueron conformando la ciudad capital.

Frente al palacio de gobierno, cuya actual construcción inició en 1832, se ubica el Zócalo de la ciudad, un enorme parque en cuyo centro se encuentra un quiosco de influencia art nouveau.

La plaza fue trazada en 1529 por Juan Peláez de Berrio. Posteriormente, Alonso García Bravo la tomó como centro de la nueva traza urbana de la Villa de Antequera.

Durante el gobierno colonial la plaza no tuvo empedrado ni banquetas, sólo una fuente de mármol colocada en 1739, misma que fue retirada más tarde para dar lugar a un primer quiosco instalado en 1857.

El 15 de septiembre de 1885 se colocó una estatua de Benito Juárez en el centro de la plaza, una vez quitado el quiosco.

Los colores de Oaxaca se pueden apreciar al recorrer el andador turístico

Para 1901 volvió a ser reformado el sitio colocando el actual quiosco de influencia modernista o art nouveau.

Su diseño refleja el ambiente de la época porfiriana, por su estructura y cubierta metálica, así como por sus barandales de hierro forjado.

En 1967 se adaptaron bajo el quiosco los servicios sanitarios y los locales comerciales; en el exterior se colocaron fuentes con figuras muy sugerentes, que más tarde fueron sustituidas por figuras caprichosas de cantera verde.

El Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca

Sobre la calle de Valdivieso, rumbo al norte de la ciudad, se encuentra la entrada a la capilla de el Sagrario de la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, en la parte posterior de la entrada principal, que pocas veces se abre al público.

En la esquina que forman las calles de Macedonio Alcalá e Independencia se localiza el antiguo Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, hoy Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.

El instituto abrió sus puertas en 1830 en el entonces convento de San Pablo, que se localiza a dos cuadras del Andador Turístico sobre la calle de Independencia, y permaneció ahí hasta 1860.

La arquitectura en el centro histórico, un viaje en el tiempo.  FOTO: Mario Jiménez Leyva

Después se trasladó al edificio colonial que ocupó el Seminario Conciliar; en ese lugar estudiaron Benito Juárez y Porfirio Díaz.

En 1955 el edificio se destinó a la sede de la universidad autónoma. Fue reconstruido entre 1899 a 1901 en el periodo del romanticismo europeo y representa el eclecticismo romanticista en la arquitectura oaxaqueña.

La Biblioteca Pública Central

En el mismo paseo, en la esquina que forman las calles de Macedonio Alcalá y Morelos, se localizan dos edificios emblemáticos del periódo de la Colonia en la ciudad: la biblioteca central Margarita Maza de Juárez y el Monte de Piedad.

La biblioteca ocupa una casa de principios del XVIII, representativa de la arquitectura civil de la capital. La misma fue adquirida por doña Matilde Ocampo, propietaria de la fábrica de cigarros "La Ópera", para impartir enseñanza primaria a niñas. El primer arzobispo de Antequera Oaxaca, don Eulogio Gillow y Zavalza, trajo a Oaxaca para ese fin a un grupo de monjas irlandesas, que encabezaba la superiora Patricia Cox. 

El parador turístico suele congregar a los turistas nacionales y extranjeros.  FOTO: Emilio Morales Pacheco

Más tarde el edificio quedó quedó temporalmente en manos de un patronato y, por breve tiempo, funcionó en esa misma sede la Escuela Normal Mixta en 1924. En 1985 fue remodelado y cedido a la biblioteca.

En frente se alza otro edificio magnífico que hoy ocupa el Monte de Piedad. El 30 de diciembre de 1868 el gobernador Félix Díaz, hermano del General Porfirio, funda el primer Monte de Piedad en el estado, que se establece en la casa número 5 de la segunda calle de Juárez (hoy Macedonio Alcalá). En 1868 el Congreso autoriza al ejecutivo celebrar el contrato de compra de la casa propiedad de Manuel Eduardo Goytia, para establecer ahí el montepío.

Días después, el gobierno compra la propiedad indicada y el 12 de octubre se escritura y consigna la venta de la casa del Ex-estanco, (esquina Morelos y Alcalá), en la suma de seis mil pesos.

El Monte de Piedad tendrá otras sedes, pero en 1936 regresa al centro de la ciudad.

Museo de Arte Moderno

Sobre el mismo empedrado, cuesta arriba, se localiza el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), que ocupa una casa antigua construida a finales del siglo XVII y principios del XVIII por las familias Lazo de la Vega y Pínelo, cuyo escudo de armas preside la fachada. Popularmente, el edificio es conocido como la Casa de Hernán Cortés, pese a que el conquistador nunca estuvo en la ciudad de Oaxaca.

Se ubica a tan sólo dos cuadras del corazón la Verde Antequera.  FOTO: Archivo NVI

Con los años, la casona de las familias Lazo de la Vega y Pinelo pasó a manos de distintos propietarios hasta que al gobierno del estado la adquirió en 1986 para instalar en ella el Museo de la Ciudad. Seis años después, el 28 de febrero de 1992, la iniciativa conjunta de artistas, ciudadanos y autoridades dio un nuevo uso al inmueble con la creación del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca.

En el año 2010 se llevó a cabo la restauración de la casa que alberga al museo, que duró 18 meses. El techo de la escalinata del Museo es una bóveda estrellada, con relieves de nervadura en argamasa, en la cuál Francisco Toledo trabajó, y que ahora es un atractivo visual más dentro del museo.

El museo también cuenta con un patio escultórico, donde se realizan conferencias y esporádicamente funciones de cine y performance.

La Capilla de la Preciosa Sangre de Cristo

En la esquina de Alcalá y M.Bravo, se localiza una pequeña capilla que es muy socorrida para la celebración de bodas, la Preciosa Sangre de Cristo. Una pequeña iglesia construida en la cima del viejo cementerio de la ciudad de Oaxaca. 

El lugar que hoy ocupa el templo fue utilizado como panteón principal de la ciudad, hasta mediados del siglo XVII.

Oaxaca muestra al visitante misticismo e historia.  FOTO: Mario Jiménez Leyva

Por estos tiempos, el padre Lorenzo de Olivera dispuso del predio para la construcción del templo, el cual se consagró en el año de 1689. Inicialmente se destinó como ayuda de parroquia, y en 1893 el arzobispo Eulogio Gillow lo declaró parroquia.

La fachada principal del templo contempla una portada, en medio de todo el paramento que comprende las torres, con pequeños campanarios, y el imafronte decorado con roleos.

La portada es un grupo de vanos y nichos, cuatro en total, en orden ascendente y de proporciones decrecientes; todos ellos enmarcados por pilastras lisas con capitel toscano y sencillos entablamentos.

El primer vano corresponde a la entrada principal, ostenta arco de medio punto y pilastras lisas. En el entablamento se aprecian símbolos que representan la Pasión de Cristo.