Se postra Juquila ante su madre

Jesús SantiagoJesús Santiago

La imagen de la Virgen fue bajada de su pedestal para celebrar la solemne ceremonia religiosa

SANTA CATARINA JUQUILA, Oax.- Entre el fervor y las lágrimas de cientos de fieles, que veían a una verdadera madre, la Inmaculada Virgen de Juquila, fue bajada durante la mañana del presbiterio del santuario, para su traslado en procesión a la plaza pública Los Fresnos, donde, pasado el mediodía, se le rindió culto por su presencia de 300 años.

“¡Viva la virgen de Juquila!”, “¡Viva María!”, gritaban animosos y eufóricos los fieles, mientras en el fondo se oían los intensos repiques de las campanas del santuario y el estruendoso estallido de cohetes.

Hombres y mujeres de todas las edades, con una gran religiosidad, se postraban a su paso durante su recorrido por el templo, para rezar y hacer sus plegarias, tocar el nicho o contemplar la imagen tan venerada no solamente aquí o en el resto de Oaxaca, sino también en otros estados del país.

Majestuoso recorrido

“¡Gracias madre mía por acabar con mi dolor”, musitaba una mujer hincada, entre sollozos interminables.

Atrás de la imagen –cargada en hombros por seis mujeres y seis hombres, comerciantes del mercado municipal Miguel Hidalgo–, caminan el nuncio apostólico Franco Coppola, el arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos y los obispos de Tehuantepec y Tehuacán, Crispín Ojeda Márquez y Gonzalo Alonso Calzada Guerrero, así como el arzobispo emérito de Antequera-Oaxaca, José Luis Chávez Botello.

Perciben, la fe y la veneración hacia la Inmaculada Virgen de Juquila, por todos los milagros atribuidos a su intercesión con su hijo y Dios.

Gritos de agradecimiento se escuchan por todos lados, pero también se ven lágrimas de los fieles en el caminar de la imagen hacia un enorme toldo instalado en la plaza pública, donde se concelebrará la misa solemne en su honor.

Sobrecogido, el nuncio Coppola limpia una y otra vez sus ojos húmedos, ante las grandes muestras de fe de los fieles.

Mujeres y hombres conmovidos al llegar a Juquila

Místico canto

La banda de música y el coro del santuario cantan el Himno a la Virgen de Juquila, para hacer más místico y contemplativo el momento.

“Nuestra Señora de Juquila/Inmaculada, ejemplo eres de fe/anhelada de esperanza sublimada/y por amor de Dios, fiel esclava”, entonan como estrofa.

En el inicio de la misa, el nuncio Coppola agradece, en nombre del papa Francisco, el gran amor entregado hacia María, pero también enaltece todo su amor otorgado a quien recurre a ella.

“Es una verdadera madre”, afirma.

Las ofrendas

En la ofrenda de los panes, el nuncio se emociona otra vez, casi hasta las lágrimas, debido a los presentes otorgados por los fieles.

Desde una canasta de frutas y bolsas de pan, bien arregladas, entregadas por hombres y mujeres de clase media alta, hasta un kilo de maíz o una bolsa de tortillas que dejan en sus manos indígenas chatinos, llegados de diferentes comunidades.

Por esa razón, el nuncio agradece especialmente las ofrendas a los más pobres, porque quizá se despojan de algo que no tienen, para agradecer los favores a su madre.

 

Hermana a contrarios

Entre estos, se encuentran entremezclados, sin problemas, habitantes de la comunidad vecina de Santiago Yaitepec.

Después de la eucaristía y el canto de salida, el nuncio da la bendición finalizar la misa, que dura casi dos horas.

Pero, el fervor por la Inmaculada Virgen de Juquila no termina, porque aún resta su regreso al presbiterio y posteriormente al camarín, donde se contempla desde hace cientos de años.

“Virgen milagrosa y amorosa de Juquila, cuida nuestra fe y acompaña nuestra vida”, cantan como testimonio de agradecimiento por los favores recibidos.

Más repiques de campana, más cohetes, más cantos, más oraciones, más plegarias, más vivas de los fieles que acompañan el camino de regreso de la imagen hacia su casa.

“¡Viva la Virgen de Juquila!”, “¡Viva María”.