Resulta la titulación costosa y burocrática

Dos años después de concluir su carrera en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en una institución privada, Alejandro B. consiguió su título, pero éste no hizo ninguna diferencia en sus ingresos laborales.

Tan sólo el seminario de tesis le costó 32 mil pesos y con las asesorías personales el monto de lo invertido llegó a 40 mil pesos que costearon sus padres.

Dependiente titulado

El profesionista titulado no ha podido conseguir un mejor ingreso que los 6 mil pesos mensuales que recibe en un imprenta donde hace de todo: diseña, empasta, imprime, da asesoría de tesis durante ocho horas que dura su jornada.

“Aquí en Oaxaca no hay muchos medios de comunicación y en los que existen te piden experiencia”, dice con la decepción de que su título que consiguió en 2017 no tuvo el efecto que una palanca o padrino para colocarlo en un buen puesto.

“Cuesta demasiado, falta hacer el trámite de la cédula y eso es otro gasto”, dice con la decepción de que el trámite en su institución fue costoso, pero no incluyó la emisión de ese documento.

Berenice, quien por falta de recursos prefirió estudiar su licenciatura en Derecho y Ciencias Sociales en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca encuentra en la falta de tiempo y el exceso de burocracia la limitante para titularse.

“La traba principal es lo administrativo, tanto por los sindicatos como la propia universidad, por lo regular cuando egresas y entras a trabajar en tu carrera ya no te da tiempo hacer trámites”, explica.

A diferencia de una institución privada el costo puede ser 40 o hasta 60 por ciento menor -dependiendo del tipo de titulación que se elija-, pero lo peor “son las vueltas”.