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Emilio Morales PachecoEmilio Morales Pacheco

El colorido del Andador Turístico, enamora a los visitantes

Conforme se acerca la Guelaguetza, las calles del Centro Histórico se empiezan a llenar de turistas nacionales y extranjeros para disfrutar de la cultura, expresiones artísticas y tradiciones de los oaxaqueños.

Ajenos a la creciente inseguridad y a la conflictividad social, sobre todo los bloqueos de calles, los visitantes acuden a los templos, a museos, a los mercados, a la Alameda de León y al zócalo, para descubrir y disfrutar de la riqueza de uno de los estados del país, con mayor número de manifestaciones culturales.

De esta manera, deambulan por las calles turistas de Guadalajara, Ciudad de México, Puebla, Monterrey, Aguascalientes y de otros tantos estados, así como españoles, estadounidenses, franceses, canadienses, alemanes, ingleses, italianos y demás.

Atractivo recorrido

Todos ellos, han convertido al Andador Turístico, sobre la calle Macedonio Alcalá, en uno de los principales centros de reunión, por la belleza arquitectónica de sus edificios.

En esta calle empedrada de cantera verde, los turistas aprovechan para tomarse fotos y selfies frente al antiguo convento de Santo Domingo y el colorido de sus alrededores.

A pesar de la corta distancia, el recorrido por el Andador Turístico dura hasta horas, porque en la calle existen diferentes restaurantes, bares, cafés, galerías y tiendas de artesanías.

Arturo Bardem, un turista de Barcelona, España, dice que la belleza de Oaxaca se puede comparar indudablemente con la hermosura de esa ciudad catalana.

"Sin comparación"

“Barcelona es una belleza de ciudad, pero Oaxaca no le pide nada. Es una ciudad bien trazada, con edificios hermosos”, señala.

Aunque cree que la cultura, las expresiones artísticas, las tradiciones, las artesanías, la música, los bailes y la comida, dan un plus a Oaxaca sobre su ciudad.

“Allá, hay mucha cultura, pero lo que hay aquí, es algo maravilloso, sin comparación”, asienta.

De hecho, su familia ha quedado cautivada con las diferentes artesanías de barro, madera, carrizo, palma y demás.

“Son sorprendentes las cosas que hacen por aquí, son extraordinarias. A mí, me han gustado sobremanera los alebrijes, porque los artesanos dejar volar su imaginación para hacer esas majestuosas obras”, anota.

Deliciosa gastronomía

Kiara Jones, una turista italo-estadounidense, que habla casi perfectamente el castellano por una estadía previa en Costa Rica, también se ha maravillado de la belleza y de todo lo que ofrece la ciudad de Oaxaca.

“Es una ciudad extraordinaria, como dicen los ticos ‘pura vida’. Me encanta todo lo que he visto y comido”, agrega.

Por su gusto por las tradiciones culinarias, ha visitado varios restaurantes y mercados para disfrutar de la comida típica de Oaxaca, reconocida a nivel mundial.

“Me han encantado las tlayudas, los tamales, los chapulines y los moles. Aunque los moles me han caído un poco pesado, por sus condimentos y el chile, pero bueno, todo es sabroso, exquisito”, añade.

Aunque, también ha quedado atrapada por el sabor y el olor de los mezcales oaxaqueños.

“He degustado varios mezcales, para aprender a tomar, porque no cualquiera lo toma”, apunta.