Migrantes: discriminación soterrada

MOLESTIA VECINAL PROVOCA DESALOJO
Mario Jiménez LeyvaMario Jiménez Leyva

Los migrantes huyen de su país por la pobreza, violencia política y social

Vecinos de la calle Laureles de la colonia de El Bosque, del municipio de Santa Lucía del Camino, lograron que migrantes hondureños, guatemaltecos y salvadoreños que habían sido ubicados en un centro de convivencia social por el Instituto Nacional de Migración (INM) en esta zona, se reubicaran en otro sitio al alegar cuestiones de seguridad.

Después de 10 días de permanecer en esta colonia, en un centro social que les prestó la autoridad municipal de San Bartolomé Zoogocho, a fin de que los hombres, mujeres y niños tuvieran mejores condiciones de alojamiento, personal del INM retiró ayer colchonetas y demás enseres que ocupaban los migrantes.

La decisión de ocupar el centro social se tomó porque la estación migratoria que se ubica en el palacio federal quedó rebasada, ya que el 28 de junio se puso a disposición de la delegación estatal del INM a 90 migrantes, sin tener un sitio adecuado para alojarlos y brindarles servicios básicos.

Molestia vecinal

Desde la llegada de los migrantes al centro de convivencia social, la molestia de los vecinos se hizo evidente. “La verdad es que el sitio se llenó de ruido toda la noche; después de ser una calle tranquila, de repente día y noche circulaban vehículos de todo tipo; fue realmente molesta esta situación”, expresó una vecina que solicitó la reserva de su nombre.

En este inmueble fueron albergados los migrantes en la colonia El Bosque.  FOTO: Mario Jimenez Leyva

En tanto, otro vecino manifestó que el alojamiento de migrantes genera inseguridad en la zona. “No sabemos de dónde vienen, qué intenciones tengan, por qué huyen de su país, lo que altera la vida de las personas que vivimos aquí; este sitio es muy tranquilo y el alojamiento de centroamericanos en este lugar altera nuestra convivencia pacífica, por eso solicitamos la intervención de la autoridad municipal para que se cerrara el lugar”.

Mientras agentes del INM amarran las colchonetas en una camioneta y dos vehículos de la dependencia federal todavía se mantienen en la zona, agrega que ellos quieren vivir en paz y nada más.

“Nosotros creemos que las autoridades federales deben tener lugares específicos para resguardar a los migrantes y que deben utilizarlos, pues no es conveniente que se les aloje en lugares como esta colonia, donde vienen a romper con la convivencia pacífica y armónica que llevamos”.

“Un acto de discriminación”

Autoridades de la delegación estatal del INM consultados al respecto, lamentaron que los oaxaqueños mantengan todavía una actitud de discriminación hacia los migrantes centroamericanos.

Oaxaca forma parte de la ruta de los migrantes en su intento de llegar a los Estados Unidos.  FOTO: Mario Jimenez Leyva

Destacaron que el centro de convivencia social se utilizó para evitar el hacinamiento de hombres, mujeres y niños en la estación migratoria del palacio federal, que por lo demás no cuenta con los espacios necesarios y suficientes para servir como albergue; “pero en este momento todas las estancias están al límite permisible y por eso se entregó el inmueble”.

Manifestaron que el Instituto ha buscado diversos lugares para establecer albergues temporales para apoyar a los migrantes, “pero por desgracia no conseguimos ni rentándolos, porque nadie quiere tenerlos cerca”.

Dijeron que "aunque aseveramos que no discriminamos a los migrantes, en los hechos somos homofóbicos, toda vez que bajo ninguna condición queremos tener cerca una estación migratoria o un albergue para apoyarlos; esto, a pesar de que es un tema de derechos humanos, esto fue lo que se buscó llevando a las personas al centro de convivencia”.

Aseveraron que el tema es complejo, “porque queremos evitar que se violen derechos humanos, pero también la ciudadanía no lo comprende; realmente es incongruente porque por un lado los ciudadanos oaxaqueños exigen que el INM actúe y, por otro, se oponen a estar cerca de cualquier lugar donde se aloje a centroamericanos, a pesar de que no son maras, sino familias que buscan refugio por las condiciones deplorables de su país”.