Edith González Hernández: colorido y creatividad

La primera luz

Aunque la pintora Edith González Hernández nació en Ciudad de México, sus padres son de origen oaxaqueño; durante su estancia en este lugar, realiza sus primeros estudios hasta llegar a inscribirse en la famosa Academia de San Carlos, donde obtiene la Maestría en Artes Visuales.

Su inquietud no termina ahí, sino que se inscribe en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Y va más lejos, a Guadalajara, inscribiéndose en la Universidad Autónoma, donde obtiene el título de Licenciada en Diseño Gráfico. Con estos conocimientos va realizando sus obras plásticas en ambas carreras.

Creatividad

Edith González cuenta con varias exposiciones en esta capital oaxaqueña, otros lugares de la República Mexicana y en el extranjero, llevando la representación de Oaxaca a lugares importantes donde su obra ha sido reconocida y criticada por eminentes personalidades de la cultura mexicana, lo cual le ha valido varios reconocimientos; entre ellos, en 1998 fue seleccionada con la beca de producción “Jóvenes Creadores” dentro del programa Foesca, otorgada por el Gobierno del Estado de Oaxaca.

La artista Edith González Hernández es creativa e imaginativa, le gustan los temas nuevos, pero también el colorido oaxaqueño, porque ya lo tenemos por herencia; sin embargo, en el grabado es exclusiva dando forma a la figura humana, capta el movimiento, la silueta, las líneas tan especiales en el deslizamiento del cuerpo que no pueden ser iguales el lado derecho de la cara al lado izquierdo; estos estudios son de suma importancia porque a simple vista parece que son iguales, pero cuando ya se llevan al estudio detenidamente, sorprendentemente nunca serán similares.

Ese es precisamente el lado figurativo de un artista quien con práctica logra esta captación maravillosa de cualquier persona. Aunque también a Edith González le interesa el surrealismo, al contemplar el paisaje de nuestra tierra que cuenta con diferentes colores en la muestra de la naturaleza. En este contexto, su arte transmite poesía, por la forma distinta de técnicas empleadas a través de una experiencia adquirida que le han dado los años.

Crítica

Edith González emplea la estética en sus temas que conllevan a una transformación de un variado colorido con mucha pasión y delicadeza; es una excepción porque tiene lo suyo, lo propio de cómo expresar su arte; su obra pictórica y grabado son esenciales en la vida donde podemos admirar cada lienzo, con enfoque de una belleza extraordinaria; son excelentes de admirarse porque es única en su creatividad.

Además, persiste en la búsqueda de su inquietud para encontrarse, pero también para transmitir el mensaje con el pincel o con la máquina del grabado en metal. Es una artista viviente porque vive el momento, la comunicación de un tema, quizá figurativo pero con mensaje a descifrar lo inentendible a lo entendible, lo común en la belleza, la pasión por la intención; el abrazo del logro artístico se complementa en su diseño por su propia autoría.

Con estos conceptos traspasa fronteras por llevar el mensaje de un arte oaxaqueño mirado de una manera especial, con acierto de recomendación propia en la dulce expresión. Solo falta el impulso, la decisión de salir del imán oaxaqueño para figurar en la lista de la fama, que adquiere cada uno en el gusto por la pintura o la obra, de quien proyecta a Juan Rulfo, Carlos Pellicer o Margarita Paz Paredes, quienes hicieron historia y nos han heredado grandes obras en todos sentidos.