MISCELÁNEA| En recuerdo de José Emilio Pacheco

El maestro José Emilio Pacheco Berny, en el Teatro Macedonio Alcalá, de la ciudad de Oaxaca de Juárez.

A cien años del Porfiriato / Mayo de 1911 (JEP)

Inventario, 29 de noviembre de 1976

“A las súplicas de León de la Barra, (don Porfirio) contestó:” Llegué al poder bajo una lluvia de balas y no me iré de otra manera”. Finalmente, a medianoche, cedió ante la insistencia de su esposa, Carmelita. Con su ayuda, fue hasta el estudio y escribió la renuncia, mientras afuera la multitud seguía gritando y golpeando sus latas de petróleo y los soldados intentaban rechazarla a bayoneta calada,

“Terminó de escribir y se asomó a la ventana. Volvió a ver por primera vez en treinta años al pueblo. Se reconoció en esos rostros que le exigían renunciar pero increíblemente no lo insultaban. Ellos, al entreverlo, comprendieron en silencio. La multitud no volvió a gritar hasta haberse alejado algunas cuadras de Cadena y Bolívar. Luego, durante toda aquella noche, recorrió en triunfo las calles de la ciudad. Al crepúsculo del 31 de mayo, Porfirio Díaz zarpó en el Ipiranga. Permaneció en cubierta hasta perder de vista la tierra mexicana. En la capital la multitud aclamaba a Francisco I. Madero”.

Imágenes de un sesquicentenario: El otro Porfirio Díaz (1830-1915) Todo empezó en Tlalnepantla (JEP)

Inventario, 27 de octubre de 1980

“El número de sitiadores ascendió a cerca de cuarenta mil. Díaz no aceptó ningún trato que no fuera la rendición incondicional. Maximiliano, Miramón y Mejía fueron fusilados el 19 de junio. El 20 Márquez, enloquecido de terror, escapó disfrazado de arriero. Vidaurri y O’Horan capitularon. Con la toma de México terminó victoriosamente la guerra de liberación nacional. Porfirio Díaz impidió el saqueo, ejecutó a Vidaurri por traidor y dejó en libertad a los extranjeros, muchos de los cuales se quedaron aquí.

“Con la irrepetible honradez en el manejo de los dineros del pueblo que caracterizó a la generación liberal, Díaz devolvió ciento cuarenta mil pesos que habían sobrado de su campaña.

“Fue a recibir a Juárez a Tlalnepantla. Pensó que lo invitaría a subir a su carruaje negro para hacer juntos la entrada triunfal, como era de justicia. Benito Juárez lo saludó con un leve movimiento de cabeza y siguió adelante. Al ver su desconcierto, el vicepresidente Lerdo lo llamó a su landó.

“En Tlalnepantla, a los treinta y seis años, murió el joven Díaz, el inmaculado guerrillero chinaco, y comenzó a nacer don Porfirio”.

MEMENTO
30 de junio de 1939: Nace en la Ciudad de México el escritor José Emilio Pacheco, poeta, novelista, cronista, traductor y ensayista, autor de – entre otras obras – Los elementos de la noche; El principio del placer; Morirás lejos y la famosísima, Las batallas en el desierto.
6 de julio de 1840: Nace José María Velasco, pintor mexiquense quien destacó como uno de los más importantes paisajistas de la historia de México.
6 de julio de 1907: Nace la pintora Frida Kahlo, en Coyoacán, hoy ciudad de México.
7 de julio de1859: En Veracruz, el Presidente Benito Juárez anuncia a la nación las Leyes de Reforma, en las que se incluyen la Ley de Nacionalización de los Bienes del Clero, la Ley del Matrimonio Civil y la Ley Orgánica del Registro Civil.
PANEL
Hoy, jueves 4 Julio: En Casa de la ciudad, Porfirio Díaz 115, esquina Morelos, Centro Histórico, a las 18:30 horas, inauguración de “El Umbral”, exhibición de 24 piezas del fotógrafo Douglas Favero que cuentan la historia del Centro Histórico de Oaxaca de Juárez a través del tiempo, mediante la documentación de las puertas y ventanas de su arquitectura.
6 de julio, a las 12:00 horas:
Demián Flores:América. Visiones nuevas desde el viejo mundo Organizado por Centro de las Artes de San Agustín.
Consta de 54 obras de gráficas y una instalación, divididas en cuatro series: El buen salvaje, Antropofagia, La destrucción de las Indias y América, para las cuales, Demián Flores abrevó en las ilustraciones de Theodor De Bry, un editor y grabador del siglo XVI, originario de Lieja en la actual Bélgica.
Curaduría: Lluvia Sepúlveda