Con Ticha recuperan el pasado histórico

Las investigadoras lamentan que en México no existan proyectos para recuperar las lenguas autóctonas

Mujer, migrante, indígena y doctora en Historia por la Universidad de California Los Ángeles (UCLA), Estados Unidos, Xóchitl Marina Flores-Marcial, llevó a cabo una importante recopilación de documentos coloniales en zapoteco, en un proyecto digital denominado Ticha. 

La investigadora, originaria de Tlacolula de Matamoros, explica que Ticha es un explorador digital para un grupo de textos escritos en el zapoteco colonial. 

Dice que leer e interpretar estos documentos puede ser sumamente difícil por los retos de la ortografía antigua, vocabulario, gramática y convenciones de imprenta; sin embargo, los documentos contienen extensa información lingüística, histórica y antropológica.

Explica que Ticha permite al usuario ver y explorar varias capas interconectadas de estos textos, incluyendo imágenes de los documentos originales, transcripciones, traducciones al inglés y al español moderno, análisis lingüístico incluyendo interlinearización morfológica y comentarios. 

“Esta herramienta permitirá la accesibilidad de los textos en zapoteco colonial para académicos en diversos campos (incluyendo la lingüística, antropología e historia), los miembros de la comunidad zapoteca y para el público en general”.

Compilación de documentos

Acompañada de la doctora en Lingüística Brook Danielle Lillehaugen, que también participó en el proyecto, comenta que acudieron a muchos archivos para tener acceso a los documentos. “Recorrimos archivos locales e internacionales; fuimos al archivo del Poder Judicial del Estado, al Archivo General de la Nación, el archivo del municipio de Tlacolula, a Estados Unidos y España”.

Con su pequeña hija en brazos, manifiesta que esta compilación de documentos permite comparar el zapoteco de la Colonia con el actual y las variantes en cuatro comunidades: San Jerónimo Tlacochahuaya, San Lucas Quiaviní, San Bartolomé Quialana y Teotitlán del Valle, porque está interconectado al proyecto de los diccionarios parlantes.

“En verdad es un trabajo de muchos años; Brook y yo nos conocimos en 1999 y desde entonces hemos estado trabajando en estudiar y recopilar documentos en zapoteco”.

El poder de las mujeres

Flores-Marcial afirma que a través de los documentos coloniales se puede conocer la vida de los habitantes de los pueblos, ya que compilaron testamentos, documentos de ventas y otros actos civiles.

“Un documento importante es el testamento de doña Sebastiana Mendoza, de 1675, originaria de Tlacochahuaya, que tuvo muchos bienes y podemos conocer a quién heredó; aquí vemos un poder muy presente de la mujer; ella era una matriarca que daba tierras, magueyes, mantas y propiedades tanto a sus hijos como sus nietas; pero, además, la herencia incluía guelaguetzas en San Juan Teitipac y en otros pueblos”.

Explica que aquí se presenta el caso de una mujer con un gran alcance social y económico en plena época colonial. “Doña Sebastiana es solo una imagen de una mujer de la Colonia, un instante de algo mucho más grande”.

Doctrina cristiana en zapoteco

La doctora Brook Danielle Lillehaugen añade que otro caso simbólico es que es un documento de doctrina cristiana en zapoteco, “que dicen que es traducción de la doctrina del castellano, pero hay muchas diferencias y diferencias bien importantes. Por ejemplo, en la sección donde hablan de si una mujer casada se relaciona con otro hombre qué va a pasar, en el castellano se establece que debe ser condenada a muerte, pero en el documento en zapoteco dice que: así pasa. Tenían otra visión de la vida social y ahí está plasmada, los mundos eran muy diferentes”.

Una historiadora en México

La doctora Flores-Marcial destaca que como historiadora no ha encontrado en México nada que le ayude a comprender su propia historia, como mujer, como indígena de Tlacolula de Matamoros, como hablante de la lengua zapoteca.

“Yo no he podido encontrar una herramienta, en mi pueblo o mi país, que me permita entender la historia de mis abuelos; entonces, a dónde puedo ir como zapoteca, como integrante de una comunidad muy activa, porque muchas personas de Tlacolula emigran, para conocer mis raíces”.

Expresa que en la institución educativa donde labora, California State University Northridge, tiene muchos estudiantes indígenas zapotecos, “que quieren conocer su historia; por qué sus padres no les enseñaron zapoteco, por qué sus padres no hablan zapoteco, ellos quieren recuperar su comunidad, pero hacen falta recursos. Por qué no podemos ir a una institución mexicana y contar con los recursos para empezar a reconstruir nuestro pasado”.

Subraya que Ticha es un pedacito, un granito de arena, para la recuperación de este pasado que muchos niños y jóvenes buscan.