Urge sacar el "veneno" de la producción agro

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El experto, Sebastián Pinheiro reconoció que hoy en día México tiene como prioridad la producción agroecológica porque ya se conocen los daños de los plaguicidas y transgénicos

Para el precursor de la agroecología en América Latina, Sebastián Pinheiro, es urgente que los gobiernos impulsen un proceso de educación entre los consumidores para sacar el “veneno” que se utiliza en la producción agrícola.

Además de leyes que impulsen una producción libre de fertilizantes químicos, a los gobiernos les ha faltado contundencia para educar al consumidor y hacerle entender que más que alimentos bonitos necesita adquirir aquellos que no pongan en riesgo su salud.

Con ese proceso de educación aún incipiente y la fortaleza publicitaria de las empresas trasnacionales de fertilizantes que refuerzan el uso de ese “veneno", los campesinos necesitan sentirse respaldados en su actividad.

Cambiar la conciencia

“La tónica general en el mundo es que si un campesino se concientiza empieza a generar cambios para ofrecer un producto alternativo”, explicó el ingeniero agrónomo e investigador brasileño que a iniciativa de la organización Puente a la Salud visitó Oaxaca.

En entrevista con NOTICIAS recordó que cuando en el mundo se empezó a trabajar con plaguicidas se cometió el error de no preparar a los campesinos que ahora son víctimas, ya sea porque quedaron inválidos, enfermaron o murieron.

“Esa época en los países industriales paso, pero todavía hay personas que no alcanzaron la conciencia de saber que se pueden producir otro tipo de alimentos que le permitan generar tecnología y salud”, por lo que se está inmerso en un proceso de intoxicación del que se es muy difícil salir.

Después de conocer la experiencia de once campesinos que en San Pablo Huitzo instalaron una Biofábrica de producción de abono agroecológico para amaranto y otros cultivos, elogió la capacidad de entender y decodificar un cúmulo de años de conocimiento que representa una tecnología no dañina que les da autonomía.

“Pueden hacerlo con la materia prima más sencilla, con la naturaleza como aliada y sus microorganismos, entre más se conozca de ello pueden hacer cosas fantásticas como tener una tierra fértil”, abundó.

Agroecología, debe ser la prioridad

Sebastián Pinheiro reconoció que hoy en día México tiene como prioridad la producción agroecológica porque ya se conocen los daños de los plaguicidas y transgénicos, a la vez que cuenta con una tierra y el sol que le permite producir productos saludables, pero los más organizados son el sector cafetalero y algunos fruteros.

“Lo principal es que los campesinos reciban la información lo más pronto posible” y se reviertan los efectos de una revolución verde que hace que en México las producciones sean comercializadas por otros y a kilómetros de donde se cultiva.

Si los productos dejaran de viajar tanto, “serían más baratos, más directos, más frescos y sanos”, como en Brasil que desde el 2001 la merienda en las escuelas es agroecológica, puesto que el alimento no puede trasladarse más de 40 kilómetros de donde se produce.

El problema son los fuertes intereses de las empresas trasnacionales y puso un ejemplo: 

En 1930, cuando fueron creados los primeros fertilizantes químicos una empresa hizo una inversión (donación) de 30 millones de dólares al Gobierno de Estados Unidos -en plena crisis- y desde entonces reciben 9 mil millones de dólares al año por regalías.

El mercado de los fertilizantes manejan en el mundo 20 mil millones de dólares anuales, “y lo peor es que muchas veces el Gobierno compra (con el dinero de todos nosotros) ese veneno para llevarlo al campesino”.