Medicina herbolaria: regalo de la naturaleza

Julio César Sánchez GarcíaJulio César Sánchez García

Manita de León de la Costa y hoja de Níspero

El ser humano está estrechamente vinculado con la naturaleza, misma que le ofrece las plantas medicinales para atender y aliviar cada una de las enfermedades que se le van presentando, ya que el uso de las mismas para su curación, es tan antiguo como la humanidad misma.

La historia

La historia del Rincón Herbolario Tía Mech, se forja en las entrañas de los mercados y plazas de la Verde Antequera, en los cuales la señora Santos Pacheco Escamilla y su hija Mercedes Hernández Pacheco, poseedoras de grandes conocimientos sobre las propiedades medicinales de las plantas y su correcta dosificación, se dedicaban a vender las distintas preparaciones de hierbas medicinales al público en general.

Pacheco Escamilla empezó a hacer las mezclas magistrales y a combinar diferentes plantas, como es la de la ruda de mar, cangrejo, erizo, espuma de mar, con las cuales elaboraba una pócima para ataques epilépticos, enseñanzas que fueron bien aprendidas, por lo que ahora forman parte de la cuarta generación. 

María de Jesús Mendoza Vásquez, con 55 años de curar diversas enfermedades, con los conocimientos que adquirió con la mamá de su suegra Santos Pacheco Escamilla, explicó: “Ella empezó a vender en el piso sus hierbas en el interior del mercado 'Juárez' hoy 20 de Noviembre; después le dieron una caseta a cada una de las vendedoras de la tizatería, siendo beneficiada con una de ellas”.

 

Enseñanza heredada

Recordó que Pacheco Escamilla la llevaba a ella y a sus hijos: Luis, Ramón y Ana de Jesús Arjona Mendoza al Cerro del Fortín; “caminábamos mucho para que ella nos enseñara las plantas, su textura, olor y nos decía para qué servía cada una de las plantas”.

Además de aprender de cada una de las pláticas que les hacía su abuela, los pequeños disfrutaban el recorrido del río Atoyac, el cual era seguido por la vías del ferrocarril, mismo que a las seis de la tarde, si venía puntual, anunciaba su arribo a la ciudad de Oaxaca.

Pero no solamente ese era el lugar de enseñanza, ya que también recorrían el cerro de San Felipe del Agua, San Antonio de la Cal, Zimatlán de Álvarez, Ocotlán de Morelos, donde encontraban todo tipo de plantas e intercambiaban consejos con los habitantes de esas poblaciones.

“La madre de mi suegra me enseñó cómo se hacían las bismas, las cuales son el parche de las cazuelitas, mismas que se ocupan cuando una persona se fractura un hueso o tiene una fisura, cuyos compuestos se disuelven y se pone un lienzo, ya sea franela o manta, donde se riega todo el líquido que contiene las bismas y se extiende muy bien por el área afectada”, mencionó.

No se pone ni muy frío ni demasiado caliente, “una cosa que aguante la persona, no se coloca luego de que se quebró el hueso, sino que después de que se le quitaba el yeso se le colocaba ese parche, el cual se le dejaba por espacio de un mes o mes y medio”.

Para mayor efecto le molían hierbas para el aire como la “jarilla”, “hierba del aire” la cual es pegajosa; “cuando se va a cortar parece que tiene pegamento y huele sabroso, todo eso se le echa a la bisma y se le muele el camote de 'suelda con suelda', con eso, pegaba el hueso en aquellos años”.

“Aparte tenía que tomar la hierba del “aire” porque cuando se cae uno recibe aire, entonces, se le pone la “árnica”, “la pegajosa”, “hierba del cáncer”, “cancerina”, y otras plantas más; se hacían esas tizanas para darle como agua de tiempo al enfermo, por eso, sanaban rápido”, dijo.

El establecimiento del Rincón Herbolario Tía Mech lo tenía Mendoza Vásquez en el mercado de abasto; posteriormente se instalaron en un local ubicado en la calle Marcos Pérez 301 de la colonia Luis Jiménez Figueroa, de la ciudad de Oaxaca de Juárez, donde se continúa brindando consultas. 

Plantas importantes

Los hijos de Mendoza Vásquez son la cuarta generación de lo que es Plantas Medicinales Mechita, quienes saben diferenciar los tipos de medicina, como por ejemplo, que existen dos tipos de árnica, la de flor y la de hoja; la primera sirve para lavar, ya que es alcanforada y la segunda para la cicatrización de la parte de llagas internas o externas, y también para lavar en el caso de que existan golpes.

En el año 2012 se creó el Rincón Herbolario Tía Mech, como un tributo a las iniciadoras de este proyecto natural, dando paso a esta empresa oaxaqueña que se dedica a la elaboración de composiciones de plantas en sus distintas presentaciones como son: tés, cápsulas, extractos y tónicos, innovando a través del tiempo los productos, cuidando siempre que sean 100 % naturales.

La medicina herbolaria es una tradición que no muere, puesto que la composición de las fórmulas con plantas no provocan efectos colaterales en el organismo, ayudándolo a mejorar de manera integral.