EL LECTOR FURTIVO| Baloo

En la naturaleza, como podemos constatar por cualquier video de National Geographic, la vida de las especies es dura y en constante riesgo de ser arrebatada, ya sea por las lluvias, por el crudo invierno, por el sol candente o por un animal un poco más grande que pueda hacerlo presa de su apetito que, en condiciones silvestres, es siempre voraz.

Una noche, reza El libro de la selva de Rudyard Kipling, dos criaturas llegan a la cueva de Akela y Raksha (Papá lobo y Mamá loba). La primera es un cachorro de hombre “desnudo, abandonado y hambriento”; la segunda, un tigre maltrecho, pero no por ello menos amenazante, su nombre es Shere Khan y aunque otrora fue amo y señor de la selva, ahora casi se ha vuelto un carroñero, cojea permanentemente por haber saltado una barrera de fuego y se conforma con presas débiles y enfermas.

En la cueva de los lobos, Shere Khan reclama para sí al cachorro de hombre, pero mamá loba se interpone entre ambos y toma bajo su protección a la infeliz criatura. Shere Khan sabe que podría pelear contra Akela, el lobo, pero que no tendría oportunidad si pelea contra la madre loba y desiste de su intento, llevándose también un augurio de esta: “al final, esta cría humana será la que le cace a usted”.

Es muy llamativo que en el libro de la selva, al igual que en el mito fundacional romano de Rómulo y Remo, una loba sea capaz de adoptar a una cría humana. Una adopción de estas características no sería cosa fácil en el entorno de la selva, pues existen reglas.

Baloo, el oso, el único animal de otra especie que puede tomar parte en el consejo de la manada de lobos, habla a favor del pequeño humano. Baloo es también el encargado de enseñar la ley de la selva a los lobatos; con muchos años a sus espaldas conoce todos los rincones de la selva y todas las leyes de esta.

La adopción requiere también un pago; Bagheera, la pantera, ofrece un buey a los lobos. El cachorro humano es adoptado formalmente por la manada, será llamado Mowgli (rana) por ser pequeño, escuálido y desnudo; y desde el principio aprenderá la ley de la selva siendo su mentor Baloo, el oso.

En la versión de Walt Disney, la relación entre el oso y el niño inicia posteriormente, cuando Bagheera intenta regresarlo a la aldea de los hombres. Todos recordamos que la personalidad del oso en los dibujos animados es despojada de su gravedad y se torna bonachona y descuidada, más apropiada para los fines de divertimento comercial de la casa productora.

Quizá lo único bueno de esta metamorfosis es el doblaje que de este personaje se hiciera con la voz de Germán Valdés “Tin Tán”, el mejor de todos los comediantes mexicanos y que falleciera un día como hoy, pero del año de 1973 (razón por la cual escribo estas líneas).

De antología es la interpretación del tema ganador del Oscar “Bare Necessities”, mejor conocida en nuestro entorno como “Lo más vital”.

El libro de la selva nos enseña que la vida silvestre está regida por una serie de leyes que dan consistencia y orden a ese mundo aparentemente caótico, contrario a lo que ocurre en las aldeas que habitamos los humanos.