Buscan proteger y preservar el águila crestada en Chiapas

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El águila coronada es un depredador que se alimenta de vertebrados terrestres y arborícolas como monos, martuchas, hocofaisanes, ardillas, tlacuaches, iguanas y serpientes.

Los vigilantes y monitores comunitarios de los ejidos Democracia, Las Nubes, Nueva Argentina y San Mateo, del municipio de Maravilla Tenejapa, Chiapas, Mexicocolocan cámaras trampas como parte de las actividades de monitoreo biológico.


El mes pasado se registró un video de un águila crestada adulta especie en peligro de extinción que se distribuye en las Selvas Altas de Centro y Sudamérica; sin embargo, su presencia en México había sido anecdótica hasta el año 2004, cuando se registró fotográficamente en la ribera del río Lacantún, dentro de la Reserva de la Biosfera Montes Azules, en Chiapas .


El águila coronada es un depredador tope que se alimenta de vertebrados terrestre y arborícola como monos, martuchas, hocofaisanes, ardillas, tlacuaches, iguanas y serpientes. Depende de amplias extensiones de selva alta conservada, ya que se estima que una pareja puede tener un ámbito hogareño de 10,000 hectáreas, sin embargo, debido a su conducta permanece en el dosel de la selva y al tener poblaciones con muy bajas densidades su observación es poco frecuente


Anida sobre grandes árboles como las ceibas y hacen grandes nidos formados por ramas. Es una especie solitaria, no obstante esto cambia en temporada de anidación.


Los resultados de este tipo de registros son indicadores de que el estado de conservación de la Reserva de la Biosfera Montes Azules es el adecuado para la supervivencia de estas especies, quienes a partir de la vigilancia comunitaria, se encuentran en un sitio que sienten seguro para el desarrollo de su desplazamiento, actividad cotidiana y reproductiva.


En la Reserva de Biosfera Montes Azules, Chiapas, las cámaras trampa captaron el primer registro en video de un individuo de águila crestada tomando agua y refrescándose en una pequeña charca.


México alberga 22 águilas, especies rapaces diurnas poco abundantes y raras, su vulnerabilidad aumenta ante la pérdida y degradación de sus hábitats.Ser poco abundantes y raras hace de las 22 especies de águilas de México uno de los grupos más vulnerables no solo entre las 87 especies de aves rapaces con que contamos, sino entre las mil 123 especies voladoras que surcan los cielos de México.


A la vulnerabilidad de las águilas y aguilillas, aves que sin embargo no son endémicas de México, contribuye la pérdida y degradación de los ambientes naturales donde son especies sombrilla y juegan un papel ecológico determinante al estar en la cúspide de la cadena trófica del bosque tropical, por lo que tienen influencia relevante para la conservación de los ecosistemas.


ERRADICAN ESPECIE INVASORA EN SUMIDERO


Por otra parte, el Parque Nacional Cañón del Sumidero enfrenta un gran reto ante la invasión de una especie exótica, el Pasto Jaragua, que pone en riesgo su biodiversidad. El problema es aún mayor considerando los efectos del cambio climático.
En la época de estiaje, cuando las temperaturas pueden llegar a 35°C, la especia invasora es tan resistente que puede aprovechar el estrés de la vegetación nativa y colonizar nuevas áreas.


Durante un recorrido con medios de comunicación, Andrea Zamora, oficial de campo del Proyecto Resiliencia, explicó que la expansión de los pastos, tras varios ciclos de quema, desplaza progresivamente a las especies nativas, más sensibles al fuego.
Además representan una condición adversa al paisaje en un escenario de propagación de pastos exóticos por sobre hábitats bien conservados, agudizándose en el avance del fenómeno de cambio climático.
El Proyecto Resiliencia, ejecutado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y aplicado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),  y financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, participa en la restauración del territorio y erradicación de la especie.


Gracias al trabajo en conjunto con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) y en colaboración con un equipo de consultores técnicos especializados, se logró la restauración de 10 hectáreas en la zona ribereña del Río Grijalva, que representaban un reto para la conservación.


Derivado del manejo técnico implementado en la zona, fue posible también realizar la reforestación con 8 mil 300 plantas de especies nativas forestales, implementar obras de conservación de suelos y control de formación de cárcavas, evitando con esto la perdida de suelo y el aumento de sedimentos en el Río Grijalva.


Hasta el momento, la CONANP reporta resultados muy positivos: el desarrollo del pasto se ha detenido y su crecimiento se ha logrado disminuir en un 70%; y en contraste, el desarrollo de las plantas nativas ha aumentado en un 95%.


Al disminuir el área dominada por el pasto, las plantas nativas han podido surgir por regeneración natural, es decir que se han establecido por la dispersión de la semilla provocada por el viento o por medio de animales. Actualmente, se pueden observar pequeños árboles de guanacastle, guazuma, cuaulote, pochota, entre otros.

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