Oaxacking: visita personalizada en Oaxaca

La experiencia de vivir Oaxaca en sus tiempos, sabores, formas, texturas, sensaciones, olores, temperaturas y esencias es posible si el visitante se adentra por los vericuetos auténticos, se deja guiar por alguien que no solo conozca el estado, sino por quien vaya más allá de las mafias, de las vitrinas, los aparadores y la comisión.

Hace seis años, Omar Alonso comenzó con dos plataformas para dar a conocer estas tierras, su página de Facebook e Instragam: Oaxacking y el hashtag:#liveoaxaca; hoy, no solo es uno de los influencers oaxaqueños más conocidos en Estados Unidos, sino en distintos países.

Los tour curados por él mismo de acuerdo a la personalidad de cada visitante, son el toque que le ha afinado el pulso para distinguir con solo una charla inicial, qué es lo que quieren conocer quienes llegan con él.

Promotor, guía e instagramer, Omar no solo ama Oaxaca, sino que tiene la empatía de conectar con cocineras, comideras, palenqueros, chefs, bartenders, mezcólatras, artesanos, tejedoras y tejateras, y la destreza de internarse en los mercados para llevar al visitante a las entrañas de cada uno.

“Me gusta compartir experiencias”

Al hablar de su oficio, más que un trabajo es un gusto para él; Omar confiesa que lo que en verdad le gusta plasmar en los grupos que recibe, es una gradiente de Oaxaca más allá del mole, la Guelaguetza y las rutas históricas.

“Me gustaría compartir historias. Lo que me dicen después de mis tours y lo que agradecen más, es que perciben la conexión que tengo con las personas con quienes los llevo y ellos se van felices de que sean justo esas personas a las que puedan directamente beneficiar al comprarles algo".

De esta forma orgánica, Omar ha logrado romper con los intermediarios e ir más allá de los guías que están detrás de la comisión y que solo lleva a los visitantes a lugares comerciales. “Lo que me gusta es que hay interés de la gente, de invertirle a lo que garantice mejores experiencias, pero falta que se genere aún más esa consciencia”.

Turismo responsable versus turismo de cadenas comerciales

Omar Alonso ve dos polos claros en el turismo que llega a Oaxaca: uno es el turismo responsable que busca comprarle directamente al artesano, ir a lugares que no están precisamente en el top, recorrer comunidades para conocer a los productores, hacer recorridos a otro tipo de destinos; y el otro polo, que el turismo que viene a los tour y que solo consume a ambulantes o a cadenas comerciales.

“Ahora, gracias al poder de las redes sociales, veo un turismo más responsable, que no se deja engañar y no viene a Oaxaca nada más por la Guelaguetza y el mole negro; es turismo que dice: 'Te voy a pagar por un tour, pero quiero que me lleves a lugares que valgan la pena'; es como una experiencia más que un tour y el que sean privados me da oportunidad de curarlos dependiendo de las personalidades de las personas”.

Es así que genera los recorridos caminados por los lugares que él crea que serán de interés para sus visitantes. Así, idea experiencias por los mercados para tomar pulque, tepache, tejate, chilacayota, frutas en vinagre, comprar directamente chiles y demás ingredientes endémicos.

“Hay gente que me dice: 'Yo no quiero ver alebrijes, no me interesa el barro negro, pero sí quiero ver el barro de Atzompa'. Es así que voy curando los recorridos y nos desplazamos a donde tengamos que hacerlo para que ellos se lleven la mejor experiencia de Oaxaca. Por otro lado, por ejemplo, la Semana Santa pasada estuvo atascada la ciudad, no había lugares para caminar en la ciudad, pero el turismo estaba en las calles, no en los negocios. Es ese tipo de turismo que beneficia a los ambulantes, que prefieren una bolsa que diga Oaxaca y que sea de Chiapas, de Guatemala o China y que cuesta $50 pesos; todo se queda en el Oxxo”.

Omar considera que quizá en cuestión de autoridades no se ha sabido manejar este tipo de turismo para redireccionarlo y crear opciones fáciles y accesibles para ellos, pero que beneficien directamente a los productores, no a los ambulantes o a las cadenas comerciales. En vísperas de la temporada que se presume como la más alta para la ciudad, él optará por llevar a sus visitantes a las Guelaguetzas alternativas, ya que este año le fue imposible conseguir boletos.