Itavico: florecer entre la pobreza

MUJERES EMPRENDEDORAS EN YUCUNÁ
Mario Jiménez LeyvaMario Jiménez Leyva

La marca Itavico ya está registrada y cuenta con un diseño original

Santos Reyes Yucuná.- Claudia y Eleazar son dos orquídias; mujeres que a pesar de vivir en condiciones adversas como una profunda pobreza, machismo, inequidad y exclusión encontraron un camino para florecer.

De hecho la empresa de aretes de totomoxtle en la que participan lleva por nombre Itavico, como en mixteco se denomina a las orquidáceas.

“La maestra María de Jesús, de la Universidad Tecnológica de la Mixteca (UTM), que nos apoyó en la consolidación de la pequeña empresa social, vió la ganas que teníamos de salir adelante, el interés que le poníamos al trabajo, y nos comentó que éramos como las orquídias que a pesar de vivir en lo alto, con poca agua, a pesar de estar en la comunidad más pobres del país, del machismo que prevalece, teníamos ganas de salir adelante y nos puso por nombre Ita-vico”.

Cambio radical

Claudia Ortega Reyes comenta que hace diez años el profesor Fernando de la UTM y sus estudiantes les llevaron servilletas y bufandas para bordar, como una forma de salir de su ancestral marginación.

Posteriormente les trajeron un par de aretes elaborados con hojas de totomoxtle y ahí arrancó su aventura.

El totomoxtle es la materia prima de estas mujeres que con su trabajo convocan a sus vecinas a salir adelante.  FOTO: Mario Jiménez Leyva

“Nosotros vimos hermosos los aretes, así que aprendimos a elaborarlos; ellos vinieron a capacitarnos para conocer el proceso para hacerlos, como separar las hojas, cortarlas, pintarlas; de ahí fuimos aprendiendo y gracias a Dios comenzamos la producción”.

Añade que al inicio participaron 25 mujeres del pueblo aunque algunas se fueron separando, “del grupo original quedamos cuatro pero se han integrado otras chicas, ahora somos ocho las que estamos activas y buscamos incorporar a más mujeres para que podamos ir avanzando económicamente en la comunidad”.

Por su parte, Eleazar Rivera Martínez asevera que para ella participar en el proyecto fue un cambio radical, porque ya no es lo mismo que han vivido las mujeres de esta comunidad.

“Ahora como grupo Itavico estamos experimentando otro nivel de nivel de vida, el cual no habíamos tenido anteriormente; ya tenemos una década activas y participamos en las ferias de Oaxaca, en la Guelaguetza y otros eventos”.

Expresa que ellas aprovechan de la siembra de maíz el totomoxtle, la hoja de la mazorca, -que es lo único que se da en esta tierra yerma y solo de temporal-, para elaborar aretes y así obtener un ingreso, ya que lamentablemente las mujeres de Yucuná no tienen ninguna oportunidad de trabajar.

Los aretes de totomoxtle permiten a las mujeres de Yucuná tener un trabajo, salir de la comunidad, cierta independencia y libertad.  FOTO: Mario Jiménez Leyva

“Desafortunadamente en esta comunidad todavía prevalece un poco el machismo, lo cual a nosotras como mujeres nos afecta muchísimo, entonces como Itavico es algo único que nos ha llevado incluso a tener una regidora en el municipio".

La incredulidad

En el taller de Itavico, un cuarto recién pintado con dos mesas largas de plástico y algunas cajas del mismo material para guardar los distintos materiales con los que elaboran aretes, collares y otros artículos de bisutería, ambas mujeres se turnan para manifestar con emoción sus experiencias.

-¿Qué sintieron cuando vieron que podrían obtener dinero de esta actividad?

-En verdad no lo creíamos, porque no valorábamos nuestro trabajo; recuerdo que cuando fuimos por primera vez a la Feria de Huajuapan llevamos flores grandes y pensamos que nadie las iba a comprar porque las hojas de totomoxtle son algo desechable para los animales; dijimos: vender esto es una tontería, pero cuando llegamos la respuesta de la gente fue muy positiva, desde ahí comenzamos a animarnos un poco más.

Eleazar y Claudia encontraron en la bisutería una manera de obtener ingresos y reivindicar sus derechos.  FOTO: Mario Jiménez Leyva

Rememoran que después los estudiantes les enseñaron a hacer los aretes y fue el gran reto que afrontaron.

“Desarmamos los aretes que nos trajeron y vimos cómo los hacían, aunque al principio no podíamos hacer las flores chicas, después poco a poco fuimos perfeccionando el trabajo”.

Añaden que cuando acudieron por primera vez a la Guelaguetza, las chicas que vinieron les hablaban por teléfono para decirles que se pusieran a trabajar más porque había mucha venta.

“Recuerdo que el total de venta de ese día fue de 15 mil pesos, algo que nunca habíamos visto en nuestras vidas; eso nunca lo podremos olvidar, es parte importante de nuestras vidas”.

Claudia expresa que ojalá otras señoras puedan hacer lo mismo para avanzar un poquito, “porque sí podemos y no nos interesa que sea un negocio de dos o tres personas, sino que ayude a la comunidad, sobre todo a mujeres jóvenes para que puedan obtener un ingreso y se libere del yugo de la pobreza en el pueblo”.

Con regocijo manifiestan que los estudiantes de la UTM las han ayudado también a organizar una empresa y contar con una marca registrada.

Claudia fue una de las primeras mujeres en sumarse al proyecto.  FOTO: Mario Jiménez Leyva

“Porque nuestras ventas han sido estacionales, pero ahora queremos llegar a otros mercados, en México y hasta a nivel internacional; si se incrementan las ventas vamos a apoyar a más mujeres y eso es lo que nos impulsa”.

Para saber...

Las mujeres

De acuerdo al censo de población 2015, en Yucuná la población total es de 1 mil 380 habitantes, de los cuales 701 son mujeres y 679 hombres.

Actividad productiva

En Yucuná la actividad productiva principal es la agricultura de temporal y de autoconsumo. La mayoría de las familias, incluidas las mujeres, siembran para el consumo familiar.

Los sombreros

La única actividad productiva para las mujeres es la elaboración de sombreros, que se pagan a 8 o 9 pesos por pieza, pero la ventas de estos productos ha caído considerablemente.

Los diseños

A pesar de que profesores y estudiantes de la Universidad Tecnológica de la Mixteca (UTM) enseñaron a las mujeres a elaborar los aretes y otras bisuterías, ahora ellas realizan sus propios diseños.