Vendedora sustituye el unicel por cáscara de plátano

Nadia AltamiranoNadia Altamirano

El puesto de Eugenia, quien innovo en un plato sustentable al utilizar la cáscara del plátano.

En vez de desechar la cáscara de plátano macho, Eugenia Hernández Martínez le encontró un nuevo uso, aprovechó su forma curva y alargada y ahí mismo sirve las tiras de plátano que fríe y expende cada tarde en el centro de Santa María El Tule.

“A una sobrina se le ocurrió”, dice economizando palabras por la timidez. En silencio, se concentra para evitar que las tiras de plátano que vertió en la cacerola con aceite hirviendo se quemen o queden crudas.

Su punto de venta es un modesto triciclo con una hornilla alimentada por un pequeño tanque de gas licuado de petróleo, a éste le acondicionó una estructura metálica que la cubre del sol o la lluvia.

Un corte lineal, por el interior de la parte curva del plátano le permite tener la cáscara íntegra y otro corte en la parte superior que se expanda.

Con esa forma, en la cáscara puede colocar las tiras de plátano ya fritas, endulzarlas con lechera, crema, chocolate líquido, amaranto o chispas de colores.

Quiere sustituir tenedores de plástico

“Estoy pensando en utilizar palillos o banderillas”, dice cuando coloca el tener para que el comprador pueda comer los plátanos fritos sin utilizar los dedos de las manos.

Su iniciativa de sustituir el unicel por la cáscara de plátano tiene apenas tres semanas y representa para Eugenia la primera medida para cuidar el medio ambiente y quienes consumen el alimento que ella prepara desde hace 17 años en su puesto “Teresita”.

Su iniciativa le ha permitido además hacer economías y dejar de pagar los 32 pesos por dos paquetes de platos de unicel, con 50 piezas cada uno.

Pero es su propia clientela quien le impide aún superar la dependencia del unicel, un material altamente contaminante que no se puede degradar y aún dispone de estos platos.

“Casi todos aceptan que les sirva los plátanos fritos en la misma cáscara”, pero de inmediato calcula que de cada diez clientes, al menos tres prefieren el plato de unicel, sin reparar en las repercusiones ambientales de su uso.

Aprueban prohibición, pero no la publican

En abril pasado el Congreso local de Oaxaca reformó el artículo 99 de la Ley para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos Sólidos que prohíbe el uso de plástico y unicel en establecimientos comerciales.

A pesar del avance de regulación ambiental que representa, el decreto para su entrada en vigor aún no se publica en el periódico oficial, lo que retrasa la cuenta regresiva para que los municipios incorporen las sanciones y un año para que los comercios eliminen de su inventario platos, vasos y otros utensilios elaborados con polietileno de baja y alta densidad, así como polímeros de plástico y cualquier otro derivado.

Así como Eugenia, en el 2018 Jesús comenzó a servir en hojas de elote sus “tostiesquites” que ofrece a un costado de la catedral de Oaxaca.

Apenas hace unos meses, en Juchitán de Zaragoza, en el Istmo de Tehuantepec, Samantha y Luis Fernando comenzaron a utilizar hojas de la planta de plátano para envolver las hamburguesas que expenden.