EL LECTOR FURTIVO| Romeo y Julieta

La excelente y lamentable tragedia de Romeo y Julieta, está fechada en 1597 y es una obra de William Shakespeare, bardo inglés nacido en Avon, considerado el más grande y el mejor de los autores dramáticos de todos los tiempos. Si bien el argumento, como todos los argumentos de las tragedias shakespeareanas, no es original del poeta, es preciso conocerlo y lo describo a grosso modo.

La acción transcurre en Verona, donde dos jóvenes enamorados, el Romeo y la Julieta del título, viven un apasionado amor adolescente a pesar de la oposición de sus familias, los Montesco y los Capuleto. Dichas familias viven una rivalidad mortal, de la cual participan los mismos criados.

Dadas estas circunstancias, a los jóvenes amantes les es preciso ocultar su amor hasta casarse en secreto, matrimonio del que no saldrán bien librados, pues Romeo, en un duelo, ha dado muerte a Teobaldo Capuleto y anda huido de la justicia.

El padre de Julieta, al verla tristeando por la casa, la compromete en matrimonio con el conde Paris. Para evitar esta boda (y de paso el adulterio), Julieta finge su muerte auxiliada por una droga. Romeo vuelve intempestivamente y la encuentra “fallecida”, razón por la cual se mata con una daga.

Julieta despierta de su letargo para encontrarse con el cadáver de su amado y entonces sí la hace efectiva. Siguiendo el ejemplo de Romeo, atraviesa su corazón con el mismo filo y muere. Al final, las familias ven horrorizadas cómo su odio causó la muerte de sus amados hijos, comprendido lo cual, se reconcilian.

Como decía Joan Sebastian, el argumento de Romeo y Julieta parte de un “hermoso cuento”; el autor fue Mateo Bandello y Shakespeare lo conoció por una traducción a cargo de Arthur Brooke. La historia, además, sintetiza múltiples relatos europeos de amores intervenidos por la desgracia, pero, dejando de lado la línea argumental, es el poema dramático de Shakespeare el que lleva estos relatos a la cúspide del imaginario amoroso occidental.

La obra, cual película hollywoodense, contiene de todo un poco: erotismo, comedia, escenas de acción y cadáveres al por mayor, lo cual la hace extremadamente atractiva. No es de extrañar que haya sido miles de veces representada y otras tantas recreada y adaptada para los diferentes medios audiovisuales: pinturas, libros, teatro, radio, televisión y cine. En este último campo destacan la muy disfrutable “Romeo + Juliet” de Baz Luhrmann en 1996 y la hermosísima puesta en escena de Franco Zeffirelli “Romeo y Julieta” (1968) ⎯de hecho escribo esta nota al enterarme de la muerte del cineasta italiano ocurrida hace algunas horas⎯.

La versión de Zeffirelli basa su éxito en trasladar fielmente, no el texto, sino la lógica de la tragedia shakespeareana a la pantalla. Así, los protagonistas, por primera vez, son adolescentes, y por primera vez también, se incluyen escenas de desnudos en su tratamiento. La banda sonora de Nino Rota, complementa esta experiencia para hacerla simplemente extraordinaria.